El funeral de Khamenei se extiende a Irak en medio de la escalada en el Golfo
Miles de personas despidieron al líder supremo iraní en las ciudades santas de Nayaf y Kerbala; los homenajes se desarrollan mientras se recrudece el conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel
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NAYAF, Irak.– Miles de personas participaron este miércoles en las procesiones fúnebres por el ayatollah Ali Khamenei en las ciudades santas iraquíes de Nayaf y Kerbala, en el marco de varios días de ceremonias que comenzaron el sábado en Irán tras la muerte del líder supremo en ataques ocurridos a fines de febrero.
Las autoridades iraníes habían paralizado la vida cotidiana en Teherán durante los primeros homenajes, con rutas cerradas y el espacio aéreo restringido, mientras multitudes despedían al dirigente que durante décadas condujo la república islámica con una política de confrontación con Occidente. Khamenei, de 86 años, fue uno de los principales dirigentes iraníes muertos desde el inicio de la guerra desatada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero.
El traslado del cuerpo a Irak, un país clave para el islam chiita, marcó uno de los momentos centrales de las exequias. El féretro llegó el martes a Nayaf, considerada una de las ciudades más sagradas para millones de fieles chiitas en todo el mundo, y fue recibido por una multitud que portaba retratos del líder y banderas iraníes, además de enseñas rojas y negras asociadas al luto y la venganza.
El ataúd, cubierto con la bandera de la república islámica y protegido por una urna de vidrio, fue trasladado hacia el santuario del imán Ali, primo y yerno del profeta Mahoma. Allí, el erudito Muhammad Taqi al-Hakim encabezó las oraciones fúnebres. En medio de escenas de fuerte emotividad, algunos asistentes se flagelaban en las calles, mientras otros intentaban acercarse al féretro, empujando entre la multitud para tocarlo. En varios tramos del recorrido, los organizadores debieron intervenir para evitar desbordes, mientras voluntarios formaban cordones humanos para abrir paso al cortejo.
“Nosotros, el pueblo de Irak, seguiremos siendo una espina en los ojos de los enemigos”, expresó Jaafar Jawad, uno de los asistentes. “Que su cuerpo llegue aquí es el mayor honor posible y, si Dios quiere, seremos leales y retribuiremos un poco de lo que se le debe en la ciudad santa de Nayaf”, agregó.
Las ceremonias continuaron más tarde en Kerbala, otro de los principales centros del islam chiita, donde miles de personas se congregaron en torno al santuario del imán Hussein, nieto del profeta Mahoma, cuya muerte en el siglo VII constituye un episodio fundacional para esta rama del islam. Allí, las oraciones fueron dirigidas por Abdul Mahdi al-Karbalaei, representante de la máxima autoridad religiosa chiita de Irak.
El recorrido del féretro en territorio iraquí se produce tras multitudinarias ceremonias en ciudades iraníes y forma parte de un plan más amplio de Teherán para proyectar una imagen de cohesión interna tras la guerra.
El funeral concluirá el jueves con el entierro de Khamenei en su ciudad natal de Mashhad, en el noreste de Irán, donde se espera otra masiva concentración de fieles y dirigentes políticos.
Tensión regional
La figura del líder fallecido y la magnitud de los homenajes reflejan también los estrechos vínculos entre Irán e Irak, países de mayoría chiita que, pese a haber sido enemigos durante la guerra de la década de 1980 bajo el régimen de Saddam Hussein, se convirtieron en aliados tras la invasión estadounidense de 2003.
En la actualidad, Teherán mantiene una fuerte influencia política y militar en Irak, donde respalda a dirigentes y milicias que operan en la región.

Sin embargo, las ceremonias se desarrollan en un contexto de extrema tensión regional. Las negociaciones para alcanzar un alto el fuego entre Irán y Estados Unidos parecen haber quedado en suspenso hasta después del entierro, mientras los enfrentamientos continúan en el Golfo Pérsico y amenazan con hacer colapsar cualquier acuerdo provisional.
El Ejército estadounidense lanzó ataques contra objetivos iraníes en la madrugada del miércoles, tras acusar a Teherán de haber alcanzado tres embarcaciones en el estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el comercio mundial de petróleo. En respuesta, Irán atacó posiciones en Kuwait y Bahrein, ampliando el riesgo de una escalada mayor en la región y elevando la preocupación internacional por el impacto en el suministro energético global.
Por otro lado, el nuevo líder supremo iraní, el ayatollah Mojtaba Khamenei, no apareció en público durante las ceremonias. Según reportes, permanece oculto tras haber resultado herido en el ataque que provocó la muerte de su padre, lo que añade incertidumbre sobre la transición de poder en la República Islámica y sobre la capacidad del nuevo liderazgo para consolidarse en medio de la guerra.
Agencias AP, ANSA y Reuters
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