En medio de temor e incertidumbre, vuelven las clases en Italia, una prueba de fuego para Conte

Los marcadores de pisos se muestran en un aula durante los trabajos de preparación el 4 de septiembre de 2020 en la escuela secundaria técnica Luigi Einaudi en Roma antes de su reapertura
Los marcadores de pisos se muestran en un aula durante los trabajos de preparación el 4 de septiembre de 2020 en la escuela secundaria técnica Luigi Einaudi en Roma antes de su reapertura Fuente: AFP
Elisabetta Piqué
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13 de septiembre de 2020  • 16:49

ROMA.- Nunca el comienzo del año lectivo en Italia fue una prueba de fuego para el gobierno en el poder, casi una cuestión de vida o muerte, como en este 2020 marcado a fuego por la pandemia. Después de que las clases se suspendieron abruptamente el pasado 4 de marzo, al comienzo de una crisis sanitaria que causó 35.610 muertos, los casi 8 millones de alumnos que hay en el país nunca más volvieron a la escuela. Tuvieron que adaptarse a la didáctica a distancia y en junio, cuando terminó el año lectivo, despedirse de sus compañeritos y maestros a través de la pantalla, a diferencia de estudiantes de otros países europeos como Francia o Alemania. Ni siquiera durante la Segunda Guerra Mundial se habían suspendido por tanto tiempo las clases en Italia.

Después de polémicas, idas y venidas y fuertes discusiones ante la adopción de protocolos de seguridad que nadie sabe si podrán cumplirse, finalmente mañana comenzará en la mayoría de la península un año lectivo marcado por temor e incertidumbre total. Y en un clima de controversia, porque pese a que hubo varios meses de tiempo desde el fin del confinamiento total (a fines de mayo) hasta ahora, muchos institutos no podrán reabrir porque no tienen los espacios adecuados, no les llegaron los bancos individuales adquiridos por el gobierno, indispensables para que pueda mantenerse el distanciamiento social y ni siquiera hay suficientes maestros. Aunque deberían haber sido enrolados 85.000 docentes más, debido a problemas de todo tipo no pudo hacerse y ahora faltan incluso suplentes. Algo gravísimo porque muchos docentes son adultos mayores y, por lo tanto, población considerada bajo riesgo y tienen miedo de volver a clase porque temen contagiarse.

Según Cisl Scuola -el sindicato escolar-, un instituto de cada cuatro no podrá reabrir mañana en condiciones de seguridad. Un dato que para la criticada ministra de Educación, Lucia Azzolina, aparece como un "buen resultado" ya que tres escuelas sobre cuatro podrán reabrir. Muchos institutos debieron organizarse para obtener más espacio y aulas para que los cursos pudieran respetar el distanciamiento social y para ello hicieron acuerdos con parroquias, cines, teatros e incluso comisarías del barrio.

Nerviosismo

Como el virus sigue circulando, es más, en las últimas semanas de vacaciones los casos se multiplicaron (en las últimas 24 horas se contabilizaron 1501 nuevos casos), hay quienes creen que la vuelta a clases debería haberse aplazado. La reapertura determinará, en efecto, un aumento del índice de contagio, admitieron los expertos. En este sentido, hay mucho nerviosismo porque en lugares donde la semana pasada reabrieron jardines de infantes se registraron casos positivos, como el de una chica de 4 años de un jardín de la ciudad de Pavía, positiva asintomática, que determinó la cuarentena de su curso.

Los estudiantes que usan una máscara protectora asisten a cursos de recuperación en la escuela secundaria Alessandro Volta el 7 de septiembre de 2020 en Milán
Los estudiantes que usan una máscara protectora asisten a cursos de recuperación en la escuela secundaria Alessandro Volta el 7 de septiembre de 2020 en Milán Fuente: AFP

Más allá del índice de contagio, hay quienes insistían en retrasar la vuelta a clases teniendo en cuenta de que el fin de semana que viene se celebrarán elecciones en siete regiones y un referéndum sobre el recorte del número de parlamentarios que significará el cierre de miles de escuelas que funcionan como colegio electoral. Esta cita con las urnas será otra prueba de fuego para el gobierno de Giuseppe Conte, que sabe que si mañana se desencadena un caos en la entrada o salida de las escuelas, esto podría repercutir en el voto.

Consciente de la importancia crucial de la reapertura de la escuela, considerada el primer gran obstáculo de la denominada fase 3, Conte envió hoy un mensaje de buenos augurios a estudiantes, docentes y demás personal escolar, en una directa Facebook en la que admitió que habrá "inconvenientes", pero aseguró el respaldo absoluto del gobierno.

"Habrá dificultades, inconvenientes, sobre todo al principio, pero estaremos con todos ustedes, a su lado, y seguiremos estándolo en los próximos meses", aseguró el premier. "La escuela tiene carencias estructurales que se arrastran desde hace años, agravadas por la actual pandemia", también admitió Conte, que hizo un llamado a todos, especialmente a los alumnos, a "respetar las reglas que les permitirán tutelar su salud y la salud de las personas que aman y que los aman".

Lo cierto es que en vísperas de una vuelta a clase considerada un verdadero "día D", seguía habiendo un fuerte enfrentamiento entre el gobierno de Conte y algunas regiones "rebeldes", que rechazan los protocolos impuestos por el gobierno para el retorno a los bancos. Por ejemplo, Piamonte y Liguria, en el norte, impugnaron la ordenanza que indica que son las familias quienes deben tomarle la temperatura a los chicos en casa, antes de salir hacia la escuela. Si el termómetro supera los 37,5 grados, deben quedarse en casa. "No se entiende por qué se mide la temperatura en las fábricas, en las oficinas y en los museos y no en las escuelas", protestó el gobernador de Piamonte, Alberto Cirio, que como muchos otros considera que sería mejor un termoscanner en las entradas de las escuelas.

También había regiones que denunciaban la falta de barbijos, que el gobierno había prometido enviar a todas las escuelas, junto a litros de alcohol en gel. "Todo esto es inaceptable, la seguridad de los alumnos debe ser una prioridad para el país", clamó Giovanni Toti, gobernador de Liguria.

En esta atmósfera, las familias no ocultaban su preocupación ante el comienzo de un año lectivo distinto, inserto en la "nueva normalidad", en el que la didáctica a distancia seguirá estando a la orden del día, así como la cuarentena, en caso de contagio de alguien -alumno o profesor-, algo que todos consideran inevitable.

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