Testimonios, archivos inéditos y denuncias reabren el debate sobre el reality que marcó una era; esta nota contiene spoilers
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El 16 de febrero llegó a Netflix el documental Reality Check: Inside America’s Next Top Model, y desde entonces no dejó de generar ruido al poner bajo la lupa todo lo que ocurría detrás de cámaras del exitoso reality creado por Tyra Banks en 2003. A lo largo de tres episodios, la serie expone testimonios y situaciones que reavivan el debate sobre prácticas como la manipulación, la presión psicológica, los escándalos y las denuncias que habrían marcado el día a día del programa.
Dirigido por Mor Loushy y Daniel Sivan, el documental se adentra en la cruda realidad que se vivía dentro de America’s Next Top Model y expone con detalle el engranaje interno de un programa que, en su momento de mayor auge, alcanzó a más de 100 millones de personas en todo el mundo. A través de entrevistas con su creadora, Tyra Banks, y con figuras clave del jurado, la serie propone una mirada reflexiva sobre el show.

A continuación, algunas de las revelaciones más impactantes.
Presión extrema y manipulación emocional
El documental deja al descubierto que la presión psicológica a la que eran sometidas las participantes no era un daño colateral, sino parte central del engranaje del programa. Esto teniendo en cuenta que las exmodelos relataron que la falta de sueño, la alimentación irregular y el aislamiento funcionaban como herramientas para generar agotamiento emocional y reacciones intensas frente a cámara, potenciando así el conflicto y el dramatismo televisivo.
El caso de Shandi Sullivan
Uno de los episodios más perturbadores que expone el reality es el de Shandi Sullivan, concursante de la segunda temporada. Durante una estadía en Milán, fue grabada manteniendo un encuentro sexual mientras se encontraba en un estado de embriaguez extrema, una situación que el programa presentó como un escándalo de infidelidad.
En el documental, Sullivan asegura que estaba tan alcoholizada que se desmayó y que la producción debería haber intervenido. En lugar de hacerlo, el hecho fue editado y narrado como un acto voluntario, obligándola incluso a “confesar” lo ocurrido en una llamada telefónica grabada.
Sesiones fotográficas polémicas
Las sesiones de fotos también ocupan un lugar central entre las revelaciones más cuestionadas. El documental repasa desafíos impactantes, como el de la temporada 8, en el que las concursantes fueron obligadas a posar como cadáveres y víctimas de crímenes.
Uno de los casos más sensibles fue el de Dionne Walters, cuya madre había sido víctima de violencia con armas de fuego. Aun así, fue forzada a representar a una mujer baleada. Lejos de ser una casualidad, la participante sostiene que la producción buscaba provocar un colapso emocional.
Racismo encubierto y decisiones que hoy generan rechazo
Otro de los momentos más controvertidos es el que se ve en una campaña de “Got Milk?” en la cuarta temporada. Jay Manuel reveló que pidió no participar de esa producción por considerarla problemática, pero que fue obligado a continuar.
Años después, Tyra Banks admitió que en ese momento no percibió el impacto negativo de la propuesta y que creía estar enviando un mensaje positivo. Sin embargo, el documental muestra cómo ese tipo de decisiones, avaladas por la producción, reforzaron estereotipos y provocando rechazo incluso dentro del propio equipo del programa.
Trastornos alimenticios
El vínculo entre el modelaje, los trastornos alimenticios y la discriminación por peso aparece como otra herida abierta del reality. La exconcursante Giselle Samson asegura que los comentarios que recibió sobre su cuerpo durante la primera temporada todavía la persiguen, algo que marcó una huella profunda en su autoestima.

Situaciones similares vivió Keenyah Hill, cuyo peso fue constantemente señalado y utilizado como parte de los desafíos. El documental expone cómo estas observaciones no solo eran toleradas, sino reforzadas por el jurado y la producción.
Cirugías impuestas
Otra revelación impactante tiene que ver con las cirugías a las que algunas concursantes se vieron presionadas a someterse. En la sexta temporada, Danielle Evans aceptó modificar su sonrisa pese a que inicialmente se había negado, confesando en el documental que cedió ante la insistencia y la presión directa del programa.

En el mismo ciclo, Joanie Dodds atravesó una intervención dental extensa que hoy le genera secuelas permanentes. Aunque en su momento lo vivió como una oportunidad, el documental revela que el programa nunca se hizo cargo de las consecuencias médicas, reforzando la idea de que la transformación física valía más que el bienestar de las participantes.
El derrame cerebral de Miss J. y una revelación inédita

Uno de los momentos más emotivos del documental llega con el testimonio de Miss J. Alexander, quien reveló que sufrió un derrame cerebral en diciembre de 2022 que lo mantuvo en coma durante cinco semanas. Aunque recuperó el habla, aún necesita una silla de ruedas, una situación que hasta ahora no se había hecho pública.
La serie muestra su determinación por volver a caminar y resignifica su figura dentro del show, al recordar que fue quien enseñó a desfilar a cientos de modelos. Sin lugar a dudas, la revelación funciona como un cierre profundo dentro de una docuserie atravesada por excesos, silencios y cuentas pendientes.
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