Pequeña Victoria: ¿quién dijo que madre hay una sola?

Entre la comedia y el drama, la ficción creada por Erika Halvorsen y Daniel Burman explora los diferentes modos de atravesar la experiencia de convertirse en mamá
Entre la comedia y el drama, la ficción creada por Erika Halvorsen y Daniel Burman explora los diferentes modos de atravesar la experiencia de convertirse en mamá
Natalia Trzenko
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7 de septiembre de 2019  • 00:01

"Hicimos un pacto de mujeres", dice Jazmín mientras intenta controlar su tono. Prueba de nuevo. No sirve enojarse demasiado rápido ni que le emoción llegue a su pico antes de tiempo. La que encuentra la justa medida es Julieta Díaz, que interpreta a Jazmín, la encargada de decir la frase contundente que resume claramente la historia de Pequeña Victoria, la ficción que se estrena el lunes 16, a las 22.15, por Telefe.

Alrededor de la mesa de la cocina junto a Díaz están Inés Estévez, que encarna a Selva, y, a sus lados, Natalie Pérez (Bárbara) y Mariana Genesio (Emma). El cuarteto protagoniza la ficción creada por Erika Halvorsen y Daniel Burman, una coproducción de Viacom International Studios (VIS), The Mediapro Studio y Oficina Burman para Telefe, pensada para el mercado local y una futura distribución internacional.

"¿Quién me asegura que ustedes no se conocen de antes? ¿Quién me asegura que esto es bueno para mi hija?", insiste Jazmín, mientras continúa el ensayo de la escena que se grabará en apenas minutos.

Un avance de la ficción que Telefe estrenará el próximo lunes 16

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Las preguntas marcan un punto de quiebre en el relato que comenzará con ese pacto de mujeres ya mencionado y con esa hija que, de alguna manera, las cuatro comparten.

Según el guion escrito por Erika Halvorsen, Mara Pescio, Anita Accorsi y Martín Vatenberg, Jazmín es una mujer siempre enfocada en su carrera que ante el deseo de ser madre elige transitar la maternidad a través de la subrogación de vientre y es así como conoce a Bárbara, quien llevará adelante el embarazo por ella.

El acuerdo entre ambas estipula que luego del parto no deberá haber contacto alguno entre ellas. Una regla que en beneficio de la narración obviamente no se cumplirá. De hecho, ocurrirá todo lo que contrario cuando al vínculo maternal entre ellas se le sumen otras dos integrantes el día del nacimiento del bebé al que llamarán Victoria.

Los protagonistas masculinos de Pequeña Victoria: Facundo Aarana, Luciano Castro, Daniel Hendler y Nicolás Francella
Los protagonistas masculinos de Pequeña Victoria: Facundo Aarana, Luciano Castro, Daniel Hendler y Nicolás Francella

Por un lado estará Selva (Estévez), una mujer de gran corazón que formará un fuerte lazo con la parturienta y, por el otro aparecerá Emma (Genesio), una mujer trans que revelará ser la donante, supuestamente anónima.

Así, los personajes principales se unirán para hacerle frente a los obstáculos que se pongan en su camino una vez que tomen la decisión de llevar adelante esa maternidad compartida que desafía las convenciones. Un ejercicio práctico de sororidad que también repercutirá y amplificará sus conflictos individuales.

Sextillizos de ficción

En el mundo del espectáculo rige desde siempre una máxima que explica que nunca se debe trabajar con animales ni niños. Una regla no escrita que en Pequeña Victoria quebraron no una sino seis veces. Es que para grabar con tranquilidad las escenas con la bebé en el centro de la narración cuentan con seis bebés que empezaron a aparecer en la ficción a poco más de diez días de nacidas.

Pequeña Victoria
Pequeña Victoria

Por cuestiones de producción y organización la escena que se está ensayando ahora no incluye a ninguna de las seis Victorias aunque una séptima, la muñeca tipo bebote usada para ciertas secuencias que no requieran primeros planos, está esperando su turno sobre la cama en el decorado que hace las veces de la casa de Jazmín. Un departamento lujoso decorado con detalle y minuciosidad que delata la personalidad de su dueña. Y una especial predilección por todos los tonos de verde creados por la naturaleza.

Cada rincón de su casa revela la necesidad de control de Jazmín, la obsesión que la ambiciosa ejecutiva vuelca en su trabajo dónde está cerca de conseguir el puesto más alto de la compañía en la que trabaja. La fábrica de cerveza Pash en la que siempre debe cuidarse las espaldas para que sus compañeros no le hagan una mala jugada. Por eso decide mantener su vida privada, incluida su reciente maternidad, en secreto. Algo que se le complicará bastante por la constante curiosidad de Gerardo (Alan Sabbagh), uno de sus compañeros y competidores y, sobre todo, por el regreso de Alemania de Manuel (Luciano Castro), un ex novio que se reincorporará a la empresa con pretensiones de dirigirla y, de paso también volver a ocupar su puesto en la vida de Jazmín. Ella que siempre supo lo que quería hacer con su vida hasta que la maternidad la puso frente a la falta de orden y un caos nunca había experimentado antes. Si hasta su sofisticado vestidor perdió la batalla contra la cuna, el cambiador, los pañales y los vestidos XXS.

Madre hay muchas

"Love is simple", se lee en un cuadrito de la cocina de mentiritas donde las cuatro protagonistas repasan una escena que desmiente la afirmación. Nada tiene de simple el amor que comparten los personajes de Pequeña Victoria y nada tienen de simples sus vidas tampoco.

Ahí está Selva, el personaje de Inés Estévez que mientras ensayan consulta con el director Miguel Colom por la continuidad de esta escena en relación a otra que ella ya grabó por separado. Está claro que esas experiencias que Selva tiene en solitario modifican su vínculo y punto de vista sobre el resto. Cuando Jazmín reclama que "ustedes nunca se pone en mi lugar", es el personaje de Estévez la que intenta calmarla mientras asegura que nadie quiere herirla y que todas son buenas personas. En su caso esa bondad está asociada a una fe religiosa que la rodea cotidianamente. Una espiritualidad que ocupa cada rincón de la casa/taller que comparte con Mario (Jorge Suárez), su marido. "Taller de vírgenes", llama la producción de la tira al decorado que hace las veces de hogar y lugar de trabajo de la pareja.

Bárbara (Natalie Pérez), Selva (Inés Estévez), Emma (Mariana Genesio) y Jazmín (Julieta Díaz), las cuatro mamás de Victoria
Bárbara (Natalie Pérez), Selva (Inés Estévez), Emma (Mariana Genesio) y Jazmín (Julieta Díaz), las cuatro mamás de Victoria Crédito: Telefe

Ese espacio, ahora a media luz porque no se está utilizando para grabar, tapizado de piso a techo con vírgenes y santos en el que la mujer empezará a sentirse algo agobiada por la rutina que hará que comience a salir con su auto para trabajar como chofer de Uber lo que facilitará su encuentro con Bárbara (Pérez) la noche en que parirá a la pequeña Victoria. Esa fortuita reunión forjará una relación que pondrá en marcha toda la trama, revelará los contrastes entre los personajes y su capacidad para aceptar sus diferencias. En el caso de Bárbara, el cambio de vida será rotundo. Luego de tomar la decisión de alquiler su vientre por cuestiones económicas y como una salida de la prostitución la más joven del grupo se pasará nueve meses en un monoambiente coqueto decorado con los objetos de viaje de la mamá de Jazmín -papel a cargo de Selva Alemán-, que le permitirán soñar con un futuro muy distinto al presente que terminará viviendo cuando no pueda darle la espalda al bebé que acaba de dar a luz.

Soy arte

"¿Qué soy? ¿Importa? Soy arte", dice un mural en Casa Diana, el hogar y centro cultural de la comunidad trans donde vive Emma (Genesio). El poema de la artista trans Susy Shock explica la razón de ser y sentir del lugar. Allí Emma da talleres de literatura mientras algunas de sus amigas diseñan zapatos y reafirman la identidad de género que puertas para afuera muchos suelen discutirles. Y cuyos límites se pondrá en cuestión otra vez cuando la maternidad aparezca en sus vidas. Las formas que asumirá ese amor pondrán a Emma en situaciones novedosas que también le abrirán la puerta a la posibilidad de una relación romántica con Antonio (Facundo Arana) el amoroso pediatra de la beba (ver aparte).

"Ya no aguanto más estos cargos, esta suerte de gerencia de la maternidad", dice Jazmín aplicando el lenguaje de su trabajo para lidiar con este lado de su vida que se le está yendo de las manos.

Pequeña Victoria
Pequeña Victoria

Del ensayo en la mesa de la cocina ahora la acción se trasladó al sillón del living, un decorado tan realista que hasta se siente el frío de la calle que se cuela por algún lado aunque el estudio de Telefe esté bien calefaccionado. Es la excusa perfecta para que las cuatro actrices se acurruquen sobre el sillón mientras las tres cámaras se acomodan para grabar la escena.

Antes de que el director diga acción cada una se concentra en su letra y cuando todo haya sido dicho y en el aire siga flotando la frase de Emma: "sos la mamá, todo lo demás fue una ilusión", lo que quedará será la emoción. Y una sororidad alentadora. Un vínculo femenino que puede no ser perfecto ni sencillo pero que empezó con una pequeña Victoria y resultó en una victoria enorme.

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