EE.UU. amplía su ofensiva en el mar y captura otro petrolero ligado a Venezuela
La incautación se realizó en el Caribe como parte del refuerzo del bloqueo al crudo sancionado, en una campaña que ya generó fricciones diplomáticas con Rusia y advertencias al comercio internacional
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NUEVA YORK.– Estados Unidos anunció este viernes la incautación de un tercer petrolero en solo tres días vinculado al comercio de crudo venezolano, en una nueva escalada de su ofensiva marítima para hacer cumplir el régimen de sanciones y el bloqueo naval impuesto desde diciembre de 2025.
La operación, realizada en el mar Caribe por la Guardia Costera estadounidense junto con la Fuerza de Tarea Conjunta Lanza del Sur, se produjo apenas días después de otras acciones similares en el Atlántico Norte y el Caribe, según confirmaron funcionarios citados por medios internacionales.

El buque, identificado como Olina, fue interceptado durante una acción nocturna en aguas internacionales del Caribe. Washington lo describió como parte de una “flota fantasma” que habría zarpado de Venezuela con el objetivo de evadir el bloqueo y transportar petróleo sancionado. La maniobra se enmarca, señalaron las autoridades, en una campaña sostenida para impedir el flujo de crudo que —según Estados Unidos— financia actividades ilícitas y socava la estabilidad regional.
La incautación del Olina es la tercera realizada esta semana y se suma a la de otros dos petroleros capturados en las últimas semanas. Uno de ellos fue el Marinera (antes Bella 1), de bandera rusa, interceptado en el Atlántico Norte tras una persecución de más de una semana. El otro, el M/T Sophia, fue aprehendido sin incidentes en el Caribe por presuntas “actividades ilícitas” vinculadas al transporte de crudo en violación de las sanciones vigentes.
Con esta operación, el Olina se convirtió en el quinto buque petrolero incautado en total por fuerzas estadounidenses desde el inicio de la ofensiva marítima, como parte de una estrategia más amplia de la administración de Donald Trump para controlar la distribución internacional del petróleo venezolano tras la destitución de Nicolás Maduro en una sorpresiva incursión nocturna encabezada por Estados Unidos.
Desde la Casa Blanca sostienen que la campaña marítima combina acciones de la Guardia Costera, coordinación con el Pentágono y el Departamento de Justicia, y respaldo judicial, con el objetivo de desarticular redes que operan bajo banderas de conveniencia o identidades falsas para eludir las sanciones internacionales.
La incautación del Olina fue celebrada públicamente por la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, quien presentó el operativo como una advertencia directa al crimen organizado global.
“Los criminales del mundo están advertidos”, escribió Noem en la red X. En su mensaje, detalló que la Guardia Costera abordó e incautó el petrolero en aguas internacionales al este del mar Caribe y lo describió como otro buque de la “flota fantasma” sospechado de transportar petróleo embargado tras partir de Venezuela con el fin de evadir a las fuerzas estadounidenses.
The world’s criminals are on notice.
— Secretary Kristi Noem (@Sec_Noem) January 9, 2026
Early this morning, the @USCG executed a boarding and seizure of the Motor Tanker Olina in international waters east of the Caribbean Sea. As another "ghost fleet" tanker ship suspected of carrying embargoed oil, this vessel had departed… pic.twitter.com/vvS3u3nrvl
Según la funcionaria, la operación contó con una estrecha coordinación entre el Departamento de Defensa, el Departamento de Estado y el Departamento de Justicia, y se llevó a cabo “de manera segura y conforme a la ley”. “Las flotas fantasma no escaparán a la justicia ni se esconderán bajo falsas banderas”, advirtió, y sostuvo que estas acciones buscan eliminar fuentes de financiamiento para actividades ilícitas, incluido el narcoterrorismo.
Estas acciones han generado fuertes fricciones diplomáticas, especialmente con Rusia, que calificó la incautación del Marinera como una violación del derecho marítimo internacional y exigió el trato humano y la repatriación de su tripulación. Pese a las advertencias de Moscú, Washington avanzó con el operativo, que derivó en un cruce público entre ambos gobiernos.
El propio Donald Trump confirmó que, durante la operación contra el Bella 1, Rusia desplegó medios navales —incluidos un submarino y un destructor— para intentar proteger al buque. “Se fueron muy rápido cuando llegamos”, afirmó el presidente en una entrevista televisiva, al subrayar la determinación de su administración de hacer cumplir el bloqueo sobre el comercio de crudo venezolano.
El contexto de estas incautaciones forma parte de una estrategia más amplia de presión sobre el sector energético venezolano, en un período de alta tensión regional. Washington ha intensificado el control de las rutas marítimas del crudo y las sanciones contra las denominadas “flotas en la sombra”, al tiempo que envía señales a socios internacionales sobre las consecuencias de facilitar o encubrir el comercio de petróleo sancionado.
Con la captura del Olina, Estados Unidos refuerza su mensaje de tolerancia cero frente a los intentos de evasión del bloqueo y consolida un control marítimo más estricto sobre el comercio de crudo vinculado a Venezuela, aun a costa de elevar el pulso diplomático con potencias como Rusia.
Agencias AP y ANSA
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