Los millones de dólares en apuestas sobre lo que Trump diga, haga o decida invadir instalan un debate
En los sitios Polymarket y Kalshi hay más de 200 millones de dólares apostados a posibles futuras acciones de la Casa Blanca
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WASHINGTON.- Caleb Davis es un demócrata que vive en el área de Minneapolis y está indignado por la muerte de dos de sus vecinos a manos de las fuerzas de control de inmigración.
Le gustó que los legisladores demócratas respondieran a los fatales disparos que el sábado se cobraron la vida de Alex Pretti con la promesa de bloquear una ley para aumentar el gasto del gobierno, y también vio la oportunidad de hacer negocios… Así que apostó 15.000 dólares a que para fin de mes el Estado norteamericano volverá a quedar en shutdown, paralizado.
Cuando Davis hizo su apuesta en Kalshi, un mercado de predicciones donde la gente apuesta sobre futuros acontecimientos en mercados que funcionan como la Bolsa, las chances de una paralización del gobierno eran muy bajas, pero para el domingo a la noche habían aumentado considerablemente: Davis vendió algunas de sus posiciones y duplicó el dinero que había invertido.
Sigue indignado por la muerte de Pretti en Minneapolis, pero dice que apostar lo distrae. “Lo mataron y yo puedo hacer nada. Tampoco puedo hacer nada para evitar que los políticos digan cosas espantosas… son cosas horribles que escapan a mi control”, dice Davis. Lo que sí puede hacer es sopesar las chances de que ocurra algo y apostar a eso. “Siento que me pone en otro lugar mental y emocional”.

Las apuestas sobre acontecimientos políticos en los mercados de predicción experimentaron un fuerte crecimiento en los últimos meses. Según la compañía Kalshi, en sus mercados políticos hay 129 millones de dólares en juego. Y unas 370.000 personas tiene apuestas en política por más de 90 millones de dólares en Polymarket, que carece de aprobación regulatoria para operar en el mercado norteamericano, según un análisis de The Washington Post de datos proporcionados por Dune Analytics.
Muchas de estas apuestas son sobre las acciones del presidente Donald Trump o de su administración, incluyendo, por ejemplo, quién será su elegido para presidir la Reserva Federal, si en los próximos seis meses Estados Unidos atacará a Irán, o hasta sobre las palabras que usará Trump en su discurso sobre el Estado de la Unión del próximo mes.
El hijo del presidente, Donald Trump Jr., es inversor en Polymarket y asesor de Kalshi. Y la red social Truth Social, propiedad del presidente, está lanzando su propio mercado de predicciones, que según ha anunciado ofrecerá operaciones relacionadas con elecciones, tasas de interés, competencias deportivas y más. “Estamos democratizando la información y empoderando a los norteamericanos comunes para que saquen provecho de su sabiduría popular, convirtiendo la libertad de expresión en una previsión práctica”, declaró en octubre el presidente y CEO de Trump Media, Devin Nunes.

Los mercados de predicciones en Estados Unidos existen en diferentes formatos desde hace más de 25 años, pero la elección presidencial de 2024 fue la primera vez que hubo miles de millones de dólares apostados a la política estadounidense. En las últimas semanas de la campaña, en Polymarket y Kalshi se dispararon las probabilidades de Donald Trump de ganar la presidencia, algo que los defensores de esas plataformas consideraron como un indicador temprano de su posterior victoria. Mientras que algunos recurren a los mercados de predicciones para apostar, otros los tratan como fuentes de información sobre el mundo y los eventos futuros, como quien consulta un medio de comunicación o un informe bursátil.
La posibilidad de un vuelco drástico en las elecciones legislativas de fin de año en Estados Unidos anticipa que los mercados de predicciones se encaminan a otro año récord. Sin embargo, su crecimiento y la popularidad de las apuestas sobre las acciones de políticos y del gobierno generan preocupación por el uso de información privilegiada, la manipulación del mercado y la tentación que implica para los funcionarios del gobierno poder influir en el resultado de las apuestas de otros.

A principios de este mes, un operador de Polymarket ganó más de 400.000 dólares apostando en el momento justo que el líder venezolano Nicolás Maduro sería derrocado, generando dudas sobre el posible uso de información interna. Unos días después, algunos usuarios de X especularon, sin citar pruebas específicas, que la secretaria de Prensa norteamericana, Karoline Leavitt, manipuló los mercados de predicciones al finalizar abruptamente una conferencia de prensa en la Casa Blanca justo antes del minuto 65, duración a la que los operadores de Kalshi habían apostado miles de dólares. La Casa Blanca no respondió a una solicitud de comentarios.
Tras el lucrativo negocio que generó Maduro, el representante demócrata Ritchie Torres presentó un proyecto de ley para prohibir que los empleados o funcionarios del gobierno apuesten en eventos en los que pudieran influir directamente o sobre los que pudieran conocer información importante no pública, similar a las normas que rigen la actividad de los empleados federales en los mercados financieros.

“Si estás en el gobierno y participas en el mercado de predicciones, ahora tenés un incentivo perverso para impulsar políticas que te llenen los bolsillos”, dice Torres. “Esa especie de autocontratación es la definición misma de corrupción. Debería estar categóricamente prohibido dentro de las filas del gobierno federal”.
Dennis Kelleher, presidente de Better Markets, una organización que impulsa una reforma financiera, argumenta que algunos mercados de predicciones relacionados con la política y eventos mundiales podrían estar violando la Ley de Intercambio de Productos Básicos de 1936, que prohíbe los contratos sobre hechos relacionados con el terrorismo, magnicidios, guerra, o cualquier hecho que contravenga las leyes estatales o federales.
“Y ya que Trump dice que Maduro y el líder supremo de Irán, Ali Khamenei son terroristas, entonces hay un argumento bastante sólido para sostener que las apuestas sobre Venezuela e Irán están relacionadas con el terrorismo”, apunta Kelleher.
Robert DeNault, director de integridad de Kalshi, dice que la plataforma está “examinando rigurosamente” cada contrato para garantizar que no infrinja la ley.
Operar en Polymarket está prohibido en más de 30 países, incluidos Estados Unidos, el Reino Unido, Australia, Francia, Italia y Ucrania, aunque algunos usuarios eluden estas restricciones mediante herramientas que ocultan su locación. En una entrevista de diciembre en el programa “60 Minutos”, el CEO y fundador de Polymarket, Shayne Coplan, dijo que era inevitable que las personas operaran con información privilegiada, pero agregó: “Hay muchos beneficios y la gente se adaptará”. Polymarket no respondió a una solicitud de comentarios.

Las normas de Kalshi prohíben que las personas participen en mercados donde puedan influir o que tengan acceso a información sustancial no pública. Tarek Mansour, CEO de Kalshi, declaró en LinkedIn que apoya el proyecto de ley de Torres.
DeNault, director de integridad de Kalshi, dice que la compañía analiza el perfil de cada nuevo usuario para verificar, por ejemplo, si son funcionarios electos, deportistas profesionales, candidatos a cargos estatales y federales, miembros del gabinete o familiares de esos funcionarios, además de supervisar cada operación para detectar cualquier irregularidad. DeNault agrega que a la empresa le gusta colaborar con sus reguladores y el Congreso para reforzar el control y la aplicación de la ley.
Taylor Foy, vocero de la Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos de Estados Unidos (CFTC), dijo que el presidente de esa agencia, Michael Selig, “tiene un firme compromiso con la integridad del mercado y la protección de los inversores dentro de la órbita regulatoria de la CFTC”. Si bien ese ente regulador supervisa a Kalshi, con sede en Nueva York, su autoridad es limitada sobre plataformas con sede en el extranjero, como Polymarket.
Davies, el operador de Kalshi que duplicó su dinero apostando a un posible shutdown del gobierno, reconoce que a muchos pueden parecerle mal este tipo de apuestas. “No toda financierización le aporta algo a la sociedad en general”, dijo.
Considera que apostar a si una canción encabezará las listas de Spotify, por ejemplo, le aporta poco a la sociedad, pero que las apuestas sobre política brindan un servicio importante, porque dan pistas sobre el futuro, como la probabilidad de que Estados Unidos quede con Groenlandia o el shutdown del gobierno. “Y todo eso se sabe porque hay personas como yo dispuestas a arriesgar nuestro dinero”.
Traducción de Jaime Arrambide
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