“Lo que comemos impacta mucho más de lo que creemos”: la recomendación de un gastroenterólogo para cuidar el intestino
Facundo Pereyra impulsa un protocolo de tres semanas para sanar el organismo mediante la supresión temporal de productos inflamatorios
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Desde su consultorio en Cipolletti, Río Negro, Facundo Pereyra diseñó una estrategia para tratar diversas patologías a partir de la detección de intolerancias a ciertos alimentos. Su propuesta busca aliviar cuadros inflamatorios sistémicos mediante la modificación de hábitos y genera debate en la comunidad científica al vincular la ingesta diaria con síntomas aparentemente desconectados del abdomen. El especialista se incorpora al programa Cocina Rebelde, conducido por Jimena Monteverde, con el objetivo de masificar conceptos sobre la microbiota y la permeabilidad intestinal.
La influencia de la alimentación en patologías diversas
El método que promueve el experto se basa en la identificación de la inflamación intestinal como origen de múltiples dolencias. La propuesta, conocida como B15 o “reseteo intestinal”, consiste en un protocolo de tres semanas. Durante este período se eliminan alimentos potencialmente agresores como el gluten, el azúcar, los lácteos y los ultra procesados. La finalidad reside en permitir que el intestino descanse y recupere su función de barrera.

El gastroenterólogo asegura que este cambio dietario puede revertir condiciones que a simple vista no guardan relación con la comida. El médico afirma que problemas como la fascitis plantar, la migraña recurrente o la ansiedad pueden atenuarse al reacomodar la nutrición y sumar suplementos de magnesio. El enfoque cuestiona los tratamientos tradicionales que solo atacan el síntoma sin revisar la causa raíz en el tubo digestivo.
La difusión del método comenzó en un grupo de Facebook llamado “Síndrome de intestino permeable de Latinoamérica”. El espacio creció de forma exponencial con testimonios de pacientes de toda la región que no encontraban respuestas en la medicina clásica. Ante la demanda masiva, Pereyra profesionalizó su estructura junto a su esposa, Cecilia Argüello, y conformó un equipo multidisciplinario.

La comunidad médica tradicional mostró escepticismo al principio. Para contrarrestar las críticas, el especialista decidió medir y registrar los resultados de sus tratamientos. Pereyra sistematizó la información de miles de historias clínicas y logró publicar cuatro trabajos científicos que analizan el vínculo entre las inflamaciones intestinales y la respuesta inmunitaria. Estos estudios permitieron validar su hipótesis sobre el eje intestino-cerebro y le otorgaron reconocimiento entre sus pares.
La experiencia propia como motor del cambio clínico
El desarrollo de esta teoría surge de la historia personal del profesional. Pereyra atravesó una década difícil marcada por una depresión leve, diagnosticada como distimia, y un cuadro de estrés agudo durante su formación médica. Sus residencias en el Hospital de Clínicas y el Hospital Udaondo le exigieron un desgaste físico y emocional que derivó en una apendicitis grave. “Casi muero de peritonitis; el estrés había bajado mis defensas”, recuerda sobre aquel episodio.

La búsqueda de una cura lo llevó a realizar el Camino de Santiago en España y a regresar a su ciudad natal, donde trabajó junto a su padre, el doctor Juan Carlos Pereyra, pionero en el estudio del intestino permeable. Facundo aplicó cambios drásticos en su propia rutina: dieta limpia, ayuno intermitente y suplementación. “Sentí un cambio tan increíble en mi salud que resolví difundirlo. Ambicioso pero convencido me propuse que esto que me pasó a mí nunca más le vuelva a pasar a nadie”, sentencia el gastroenterólogo.
Herramientas para distinguir diagnósticos complejos
En su libro Sibo, guía práctica para recuperar el equilibrio intestinal (Editorial El Ateneo, 2025), el autor aclara las diferencias entre el síndrome de intestino irritable y el sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado (SIBO). Aunque comparten síntomas como hinchazón y dolor, sus causas y tratamientos difieren.

El experto advierte sobre el riesgo del autodiagnóstico erróneo. “Es importante no suponer que toda molestia intestinal es sibo y también, es importante detectar el sibo a tiempo”, explica en la publicación. Para facilitar el acceso a un diagnóstico presuntivo, Pereyra diseñó un autotest basado en síntomas y puntajes, una herramienta que permite a las personas evaluar si sus dolencias podrían responder a un cambio de alimentación antes de iniciar una consulta médica formal.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA a partir de un artículo firmado por Daniela Chueke Perles.
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