Un estudio comprobó el verdadero efecto del café y cómo influye en la salud cardíaca
Una investigación científica analizó a más de 450.000 personas para determinar el impacto real del consumo de esta bebida; los expertos advierten que la complejidad química requiere nuevos ensayos controlados
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El café es la bebida más consumida a nivel mundial y, durante décadas, su relación con la salud cardiovascular fue objeto de intensos debates científicos. Un reciente estudio publicado en la European Journal of Preventive Cardiology, que realizó un seguimiento a más de 450.000 personas durante un periodo de 12 años, aportó evidencia relevante para desmitificar las creencias históricas que desaconsejaban su ingesta. Los datos sugieren que el consumo moderado, fijado entre dos y tres tazas diarias de café descafeinado, molido o instantáneo, está asociado con una menor incidencia de enfermedades cardíacas y una reducción en la mortalidad general.
Históricamente, hasta el 80% de los profesionales médicos desaconsejaban el café a pacientes con problemas cardiovasculares debido a los efectos estimulantes de la cafeína, la cual bloquea temporalmente la adenosina en las neuronas y eleva el ritmo cardíaco. Sin embargo, la ciencia actual propone una visión distinta. Según explica el equipo de investigación liderado por Peter M. Kisler, del instituto Baker, la clave podría estar en la composición química integral del grano. El café no es solo cafeína, sino que contiene más de 100 sustancias bioactivas, donde se incluyen polifenoles, antioxidantes, diterpenos y melanoidinas, que poseen propiedades antiinflamatorias y antibióticas.

No obstante, la comunidad científica mantiene la cautela luego del análisis de la doctora Charlotte Mills, profesora de la Universidad de Reading y coautora de un estudio publicado en la revista Nutrients, quien enfatiza que si bien las investigaciones observacionales son prometedoras, no establecen una relación de causalidad definitiva. El café es una bebida extremadamente compleja cuya composición varía drásticamente según el origen del grano, la altitud de cultivo, el proceso de tostado y, fundamentalmente, el método de preparación en el hogar. Por ejemplo, el café molido hervido sin filtrar contiene diterpenos, como el cafestol y el kahweol, que se vinculan con un aumento en los niveles de colesterol, mientras que el café filtrado carece de estos componentes. Esta heterogeneidad explica por qué las conclusiones de diversos estudios pueden resultar contradictorias.
Por su parte, la doctora Annette Creedon, científica de la Fundación Británica de Nutrición, advierte en declaraciones a Science Media Center que los efectos secundarios negativos de la cafeína pueden variar significativamente según la tolerancia individual de cada persona. En este sentido, el estudio observacional destaca que, si bien el café molido e instantáneo parece proteger contra las arritmias, los efectos beneficiosos no se replican de la misma manera en el café descafeinado, lo que añade una capa de complejidad al análisis médico.

Otra hipótesis interesante surge del doctor Duane Mellor, de la Universidad de Aston, quien plantea una perspectiva sociológica sobre el fenómeno. El especialista sugiere que el beneficio cardiovascular no provendría únicamente de las sustancias químicas del café, sino de los hábitos asociados a su consumo. “El estudio sigue una serie de investigaciones que sugieren que el consumo moderado de café puede reducir el riesgo de mortalidad cardiovascular, pero se han observado efectos similares asociados al consumo de té”, señaló Mellor. Según su análisis, el acto de detenerse para tomar una infusión permite una reducción del cortisol, la hormona del estrés, lo que favorece la secreción de serotonina y dopamina, elementos que contribuyen al bienestar general.
Ante este panorama, la literatura científica, que incluye revisiones exhaustivas de ensayos clínicos, recalca la necesidad de realizar pruebas controladas aleatorias más robustas. Aunque la evidencia actual desacredita los mitos de que el consumo moderado es inherentemente perjudicial para el corazón, los expertos coinciden en que no es posible formular recomendaciones universales hasta que se comprenda con precisión cómo interactúan los compuestos bioactivos en distintos perfiles poblacionales.

Por lo tanto, mientras la ciencia continúa por profundizar en los mecanismos moleculares del café, la recomendación actual es mantener la moderación. De igual manera, vale recordar que, más allá de sus componentes, la pausa diaria que implica su ingesta juega un rol fundamental en el equilibrio fisiológico y el descanso.
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