El secreto del asador: por qué recomiendan pasar un corcho en la parrilla antes de encender el fuego
Un método simple y económico que gana popularidad entre los aficionados al asado ofrece beneficios prácticos; de qué se trata esta particular propuesta
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La preparación de un buen asado argentino va más allá de la elección de la carne y el encendido del fuego, ya que abarca pequeños detalles que, según los expertos, marcan una diferencia significativa en el resultado final. En este contexto, un truco sencillo y económico ganó terreno entre los parrilleros: el uso de un corcho natural para limpiar las varillas antes de cada cocción. Esta práctica, a primera vista inusual, es recomendada por numerosos aficionados y asadores profesionales por sus beneficios prácticos.
La técnica consiste en frotar un corcho natural sobre las varillas de la parrilla cuando estas ya tomaron temperatura, pero sin la presencia de llamas altas. El objetivo principal es mejorar la condición de la superficie de cocción antes de colocar la carne, un método que contribuye a una preparación más eficiente y a un mejor desempeño de la parrilla.

Los beneficios atribuidos a este peculiar truco son variados y apuntan directamente a optimizar la experiencia del asador. Uno de los puntos clave es su capacidad para sacar restos pegados de asados anteriores, residuos que a menudo están carbonizados y pueden alterar el sabor y la textura de la nueva carne. Además, el corcho ayuda a absorber la grasa superficial acumulada que podría haber quedado de cocciones previas, lo que previene un exceso de humo indeseado o quemaduras en la carne.
Otro de los grandes aportes de esta práctica es su efecto sobre la adherencia de la carne, ya que al limpiar y desengrasar parcialmente la superficie, se reduce la chance de que la carne se pegue, un problema común que puede arruinar la presentación y dificultar la cocción. En definitiva, esta acción se traduce en una limpieza rápida antes de empezar, lo que facilita el inicio del proceso culinario. El secreto de su eficacia reside en la naturaleza porosa del corcho, que le permite arrastrar suciedad sin romperse enseguida y soportar el calor moderado sin desintegrarse de inmediato.

Para aplicar correctamente esta técnica, los pasos son claros, pocos y sencillos:
- En primer lugar, es fundamental encender el fuego y dejar que la parrilla tome temperatura.
- Luego, cuando la estructura está caliente, pero sin llamas vivas y elevadas, se debe agarrar un corcho natural con una pinza para asegurar la manipulación y evitar quemaduras. Una vez sujetado, se procede a frotar el corcho firme sobre las varillas, con una presión constante.
- Finalmente, para completar el proceso, se recomienda retirar los restos con un trapo seco o papel absorbente. Algunas recomendaciones adicionales sugieren pasar medio limón después del corcho para desengrasar aún más y dejar un aroma fresco en la superficie de la parrilla.
Es crucial tener en cuenta algunas advertencias para garantizar la seguridad y la efectividad del método, con énfasis en siempre utilizar corcho natural, nunca sintético, ya que los materiales artificiales podrían derretirse y dejar residuos nocivos en la parrilla. Aunque es un recurso muy útil, es importante destacar que, si la parrilla está muy sucia, no reemplaza el cepillo de acero, sino que actúa como un complemento para un mantenimiento regular. Este tipo de soluciones económicas y accesibles se presentan como un aliado valioso para mantener la parrilla en óptimas condiciones y asegurar un asado memorable.
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