Gimnasia con electroestimulación: beneficios y contraindicaciones

Se trata de una clase normal a la que se agrega la estimulación eléctrica externa
Se trata de una clase normal a la que se agrega la estimulación eléctrica externa Crédito: Shutterstock
Malú Pandolfo
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29 de marzo de 2019  • 16:05

A no ilusionarse: la magia no existe y todo resultado requiere de esfuerzo. La electroestimulación incluida en una clase de fitness es un adicional a los ejercicios de siempre, que siguen siendo fundamentales a la hora de muscular.

La clase de electroestimulación parte de "la colocación de un traje o un chaleco con electrodos que estimula los grandes grupos musculares", afirma Martín Colacilli, profesor nacional de educación física y coordinador de Ocampo Club de Entrenamiento. Se trata de "una clase normal a la que se agrega la estimulación eléctrica externa", añade.

Pero, ¿qué tiene que ver la corriente eléctrica con la contracción muscular? "Los músculos se contraen mediante corrientes eléctricas originadas por el cerebro. El movimiento voluntario originado por el cerebro viaja a través de la médula ósea, pasa por las diferentes ramificaciones nerviosas y llega finalmente al músculo, donde se produce la contracción muscular", explica Colacilli. En el caso de la electroestimulación, consiste en "una estimulación externa del músculo, a partir de los electrodos colocados sobre la piel. Estos le aplican al músculo una corriente eléctrica externa, que recorre el músculo y estimula su contracción", agrega. De esta manera, a la contracción muscular voluntaria, generada por el propio músculo, se suma la involuntaria, producida a partir del electroestimulador.

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En su origen, la electroestimulación se destinaba a rehabilitación, a los casos en los que los músculos se habían atrofiado. "En la actualidad, con la reducción de los tiempos de ocio, la clase de electroestimulación, que dura unos veinte minutos, apunta a personas que no tienen tiempo y que quieren entrenar", indica el profesor.

Las clases, individuales o de a dos, incluyen una entrada en calor, una parte principal que se adapta a la necesidad de cada uno, y una vuelta a la calma. Los trajes o chalecos "tienen graduación de intensidad para variar el tipo de entrenamiento y poder enfocarlo en el objetivo del alumno", asegura Colacilli.

Respecto a la posibilidad de producirse algún tipo de lesión con este sistema, "si se lo usa de forma indiscriminada o inadecuada y sin la pericia necesaria, puede generar daños colaterales como contracturas, desgarros, tendinopatías, quemaduras o rabdomiólisis. Esta última se genera ante un estímulo exagerado del músculo, que provoca la destrucción de la fibra muscular y la consecuente liberación de sustancias a la sangre. Esta situación puede inducir al daño en el riñón. Si bien la rabdomiólisis no es una patología propia y única del electrofitness, la realidad es que ésta no es una actividad para tomar a la ligera", destaca Alejandro García ( @gymextremo), médico especialista en deporte (MN 106.404).

Para el médico "nada ha reemplazado a la actividad física convencional, la nutrición saludable y el descanso óptimo, los tres pilares básicos de la salud. Estos requieren que nuestra población entienda que lo ideal es hacerlos como un estilo de vida, sostenido en el tiempo". Y respecto a las expectativas que muchos tienen sobre determinadas prácticas, García pide prudencia. "Los trajes de electroestimulación, incluso usados de forma adecuada, no han demostrado que generen cambios drásticos en el crecimiento muscular; por lo tanto, quienes esperan estos resultados deberían disminuir las expectativas", aconseja.

Beneficios

  • Es una opción para personas con poco tiempo que quieren entrenar, ya que las clases son más breves.
  • Genera un entrenamiento con mayor gasto de energía.
  • Incluye programas de recuperación con contracciones suaves, por medio de unas botas que producen la contracción muscular, como si se tratara de un masaje linfático. Es ideal para días en los que se está muy cansado.

Contraindicaciones

  • Personas con problemas de presión arterial.
  • Pacientes con trastornos cardiovasculares.
  • Presencia de endoprótesis metálicas en las zonas de aplicación del chaleco.
  • Uso de marcapasos.
  • Antecedentes de cáncer.

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