Gordofobia en prime time: Flavio Mendoza y la policía de los cuerpos

Una devolución del jurado da pie para pensar qué cuerpos nos muestra la pantalla y cuáles quiere esconder
Una devolución del jurado da pie para pensar qué cuerpos nos muestra la pantalla y cuáles quiere esconder Crédito: Prensa Laflia
Tamara Talesnik
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2 de mayo de 2019  • 11:34

"Me parece que acá el problema lo tiene el caballero. Está diez kilos arriba", dijo Flavio Mendoza cuando llegó el momento de darle su devolución a Federico Bal y Lourdes Sánchez , una de las primeras parejas en inaugurar la temporada 2019 de Bailando por un sueño . Aunque lo que se esperaba del paso de esta dupla por la pista al ritmo del disco ochentoso era el virtuosismo de ambos y la presencia fantasmagórica de Laurita Fernández, ex partenaire/novia de Bal, y enemiga histórica de Lourdes, el comentario gordofóbico de Flavio Mendoza se volvió el titular de la noche.

Aunque el coreógrafo la quiso arreglar con adjetivos como "tenso", "fuera de training" o "dejado", la observación sobre el peso de Bal como una imposibilidad ya estaba siendo replicada en todos lados. ¿En 2019 todavía se sigue opinando sobre los cuerpos de otros en televisión? Bueno, ¿o en cualquier lado? El comentario de Flavio no es sólo otro episodio de "digresiones que nada tienen que ver con el baile" de un miembro del jurado a un participante con el objetivo de picantear el show, sino además un nuevo intento de disciplinar televidentes recordando que la gordura es mala, fea e imposibilitante. ¿Arriba de dónde tiene diez kilos Bal o cualquier otra persona?, ¿cuál sería el peso ideal para bailar bien?, ¿los gordos acaso no pueden bailar, ni hacer deporte, o tener sexo, o cualquier otra actividad vinculada al cuerpo y al placer?

La primera participación de la pareja en el certamen

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En la farándula local, las felicitaciones a una famosa vía Instagram por bajar de peso luego de un embarazo o la tapa de revista con ex bomba hot que reaparece con "figura renovada a sus cincuenta", se alternan con el panel chimentero diciendo que qué pena X "tan linda de cara", o subrayando el aumento de peso en alguna celebrity como signo de la debacle. Una llamada de atención pública a alguien con mucha exposición por estar "diez kilos arriba" no está dirigida sólo a esa persona, sino al resto de la sociedad, y especialmente al televidente gordo, cuyo cuerpo es invisibilizado (¿cuántos gordos vemos en la tele?) y a la vez tema de opinión."Todo mensaje gordofóbico que se transmita desde los medios de comunicación amplifica el discurso hegemónico sobre la gordura como un estado corporal imposible, que hay que erradicar a toda costa, aunque eso signifique estigmatizar, violentar y discriminar a un grupo de personas por sus características físicas", explica Laura Contrera, activista gorda y profesora de Filosofía.

El comentario de Flavio, al que Contrera señala en este caso como un agente de la policía de los cuerpos, llega algunos días después de que se viralizara en Twitter un fragmento de Confrontados en el que el panelista Franco Torchia se refiere a Cuestión de peso . El reality show en el que un grupo de personas gordas compite por quién logra bajar más kilos asistidos por un equipo interdisciplinario liderado por Alberto Cormillot, amo y señor de las dietas, se emitió durante años por El Trece y se mudó hace poco a NetTV. El programa volvió a generar zócalos en los canales de aire cuando el participante Luis Zerda, que hasta llegó a ser meme por graphs humillantes como "Luis robó una empanada", se acercó a varios programas pidiendo ayuda para poder realizarse una operación adelgazante.

Luego de escuchar su relato, Torchia señaló el abandono estatal de estos cuerpos que "no importan" en manos del sector privado de la nutrición y las ridiculizaciones a las que son sometidos los participantes del reality. "Imagínense si hubiera al aire un programa sobre una mujer lesbiana a la que quieren curar del lesbianismo. Es más o menos lo mismo", ejemplificó.

Detrás de la patologización de la gordura, la idea de que la grasa significa un cuerpo enfermo, y del "te lo digo porque me preocupa tu salud", hay discriminación y una reacción ante lo distinto, lo que no luce como "debería". "La salud y la enfermedad son estados que afectan todo tipo de cuerpos, sean más o menos magros. La delgadez no debería ser sinónimo de un cuerpo saludable", explica Contrera. Desde el activismo gordo, que la militante y docente subraya que viene trabajando junto a otros movimientos por la diversidad corporal, de género y sexual, su máxima lucha es por "el derecho inalienable a la autonomía corporal".

Sería injusto si no digo que el clima se enrareció en el piso de Showmatch cuando Flavio dijo lo de "diez kilos arriba" y que inclusive Polino le marcó que la observación sobre el peso de Bal era cualquier cosa, o si no digo que la mayoría de los comentarios en YouTube señalan la gordofobia. La militancia gorda todavía no llegó a Showmatch, pero su trabajo hecho en otros espacios, como la academia, las escuelas, las manifestaciones y hasta en redes sociales, empieza a colarse en la farándula.

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