Detuvieron al autor material del homicidio de una cordobesa en Ecuador

Pedraza vivía en Ballenitas, un pueblo de pescadores de Ecuador. Fue asesinada a comienzos de marzo.
Pedraza vivía en Ballenitas, un pueblo de pescadores de Ecuador. Fue asesinada a comienzos de marzo.
Gabriela Origlia
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22 de junio de 2020  • 14:16

CÓRDOBA. Casi cuatro meses después del asesinato de la cordobesa Gabriela Andrea Pedraza en un poblado costero de Ecuador, su familia recibió hoy la notificación de que por el crimen hay tres detenidos: no de ellos, acusado de ser el autor material del homicidio, y un hombre y una mujer, imputados como partícipes de la desaparición y posterior muerte.

El juez de Garantías Penales ecuatoriano Augusto García dictó la prisión preventiva de Leonardo Floriano Darwin como presunto autor material del crimen. Viviana Anabel Matías Roca está imputada por haber hecho las llamadas al teléfono móvil de Pedraza que derivarían en su desaparición y Eddie Magallanes Cruz, por tener en su poder el teléfono de la víctima.

Pedraza tenía 50 años y cinco hijos ya adultos, lo que la llevó a tomar la decisión de ir en busca de una nueva vida, de una oportunidad. Eligió Ballenita, un balneario de la provincia de Santa Elena, donde también está Montañita, playa del Pacífico ecuatoriano en la que hace cuatro años fueron asesinadas otras dos argentinas: las mendocinas María José Coni y Marina Menegazzo.

El 9 de marzo pasado, la familia de Gabriela denunció su desaparición; hacía casi una semana que habían perdido contacto con ella y como eso no era habitual presentaron el pedido de búsqueda a la Policía Nacional de Ecuador (PNE). Hacía casi una semana que no podían comunicarse con ella. El 10 de marzo, la fiscalía ordenó el ingreso en la casa que alquilaba la argentina, en el barrio Miraflores; los peritos detectaron en la habitación que ella ocupaba "máculas de color marrón en el piso, al igual que en la pared y en la puerta" y "huellas de arrastre que conducían a una cisterna que está en la parte frontal del domicilio". La tapa de ese pozo séptico, en el piso, estaba sellada con "un material color plomo". La levantaron y allí dentro encontraron el cadáver.

Crédito: @GaloPerezD

"Mi mamá conocía a esta gente; Darwin fue el último que la vio con vida. Él trabajaba en un local de comidas árabes y mi mamá hacia crepas en un carrito. De ahí se conocían; es un pueblo y todos se conocen. Como ella hacía reiki, atendía a los dueños del restaurante y también a él. Probablemente ella se confió, él había hecho trabajos para la propietaria de donde alquilaba mi mamá", cuenta David Ludueña, hijo de Pedraza, a LA NACION.

Darwin era sospechoso desde el inicio de la pesquisa, pero las pruebas se fueron acumulando con el paso de los meses. Ludueña agregó: "Seguramente porque todos se conocían y estaban vinculados, mi mamá le abrió la puerta, se confió. Él es bajito, callado, parecía siempre muy sumiso".

Seguramente porque todos se conocían y estaban vinculados, mi mamá le abrió la puerta, se confió...
David Ludueña

Crédito: @GaloPerezD

La fiscal Irene Cuenca procesó al presunto autor material del asesinato sobre la base del artículo 140 del Código Orgánico Integral Penal de Ecuador, que establece que el asesinato es sancionado con cárcel de 22 a 26 años. El teléfono de la mujer no había aparecido nunca, hasta ahora. El rastreo del equipo resultó clave en las pesquisas.

Según reveló la autopsia, Pedraza fue golpeada hasta la muerte y su cuerpo, después, fue arrojado en la cisterna. Ella había ingresado a Ecuador el 18 de junio de 2019, por lo que llevaba 86 días de permanencia irregular. El miércoles siguiente a su desaparición tenía una cita para tratar ese tema en el Ministerio de Relaciones Exteriores; debía viajar a Guayaquil, a 135 kilómetros de distancia de Ballenita, un pueblo de pescadores del Pacífico.

Crédito: (Gentileza David Ludueña)

Dos de sus hijos, David e Isaac Ludueña, y un hermano de la víctima, Maximiliano Villacorta, viajaron a Ecuador a mediados de marzo para hacer los trámites para repatriar el cuerpo, pero la estadía se prolongó como consecuencia de las medidas tomadas por la Argentina y ese país a causa de la pandemia del Covid-19, y quedaron varados. Casi un mes después pudieron regresar con las cenizas de Pedraza en un vuelo de repatriación.

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