Juicio por la muerte de Diego Maradona: “Era igual que mi padre, alcohólico, que falleció unos meses antes”, dijo el psicólogo Carlos Díaz
Durante la audiencia volvió a declarar, entre llantos, el neurocirujano Luque y apuntó contra familiares del Diez; Verónica Ojeda insultó al médico
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El año pasado, cuando su abogado, Diego Olmedo, anunció que su asistido tenía la intención de declarar, estalló el escándalo protagonizado por la entonces jueza Julieta Makintach, que derivó en la nulidad del debate, Hace 48 horas, cuando estaba todo listo para que el Tribunal Oral en lo Criminal N°7 de San Isidro lo escuchara, un problema técnico obligó a suspender la audiencia. Hoy, el psicólogo Carlos Díaz, uno de los acusados por la muerte de Diego Maradona, pudo hablar.
Solo respondió las preguntas de su abogado. Cuando Olmedo le preguntó que ganó con el fallecimiento de Maradona, Diaz respondió: “Todo pérdida. Yo le agradezco a mis pacientes que confían y saben lo que es tratar a un adicto. Tuve pérdida económica, emocional, porque lo que más impotencia me da a mí, más allá de estar sentado acá, es que yo notaba que él tenía ganas de estar sobrio”.
Y después agregó: “La evidencia marcó eso, el examen toxicológico lo marcó. Maradona arrancó consumiendo todos los días y terminó limpio con 23 días sin consumir. Me parte el alma eso. Estoy convencido de que se podía lograr, sigo convencido de eso y es lo que me da más bronca”.
Antes, a modo de presentación, dijo que se recibió con diploma de honor en Licenciatura en Psicología con un promedio de 9.12.
Después contó que conoció a Maradona 29 días antes de su muerte por intermedio del abogado Matías Morla, representante de Diego.
“Lo conozco el lunes 26 de octubre. Vamos con Morla. Maradona estaba bebiendo vino en un sillón. Fue la primera imagen y me impactó ya que era igual que mi padre, alcohólico, que falleció unos meses antes por una enfermedad de Parkinson, que es derivada de la adicción. Me puso contento que (Maradona) tenía un real deseo de cambio. Le explique que lo que funcionaba realmente era un modelo de abstención, consumo cero”, dijo Díaz.
Después dijo que Maradona era “inestable e impredecible, como también había dicho en su declaración Gianinna, una de las hijas del Diez.
Otro de los acusados también pidió la palabra en esta audiencia. El neurocirujano Leopoldo Luque volvió a dar su versión de los hechos, como lo hizo en anteriores jornadas. Esta vez hizo referencia al estado en que había visto a Maradona días antes de la muerte y aseguró que el Diez no tenía el abdomen hinchado. Lloró frente al tribunal y aseguró que “no quería la plata de Diego”, sino que le tenía un gran afecto, Su intervención terminó en un duro cruce con Verónica Ojeda, ya que expuso un audio en el que Maradona hablaba, presumiblemente alcoholizado, con la madre de uno de sus hijos. “Si ella hubiese alertado a alguien, por ahí la historia era otra”, dijo. La reacción de Ojeda fue inmediata con un grito: “Hijo de puta”.
Antes de esa declaración, Ojeda había hablado en la audiencia. Su testimonio había sido interrumpido el martes pasado por una falla técnica en la sala de audiencias: las voces no quedaban registradas en el sistema de grabación. Hoy, Verónica Ojeda, reanudó su declaración testimonial ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°7 de San Isidro, a cargo del juicio donde se debate si hubo responsabilidades penales en la muerte de Diego Armando Maradona. Y cargó con dureza contra los siete acusados.
“Ellos mataron al padre de mi hijo, que perdió a su papá. Mi hijo necesitaba estar con su papá más que nada. Él lo sigue padeciendo, llorando. Nos sigue costando todos los días. Quiero un poco de tranquilidad, de paz”, sostuvo Ojeda cuando Fernando Burlando, abogado que representa a Dalma y Gianinna Maradona, las hijas mayores del Diez, le preguntó cómo le afectaba la muerte de Maradona.
Ojeda es la madre de Diego Fernando Maradona, el hijo menor del astro fallecido el 25 de noviembre de 2020. El niño tiene hoy 13 años. Cuando dijo “ellos” se refería a los imputados sentados en el banquillo de los acusados. Antes, y entre llantos y gritos, a tres de ellos, el neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz, a quienes llamó "asesinos hijos de puta”.
Los otros cuatro imputados que son juzgados por los jueces Alberto Gaig, Pablo Rolón y Alberto Ortolani son el médico clínico Pedro Di Spagna, el enfermero Ricardo Almirón, el coordinador de enfermeros Mariano Perroni y la coordinadora por Swiss Medical Nancy Perroni.
El exabrupto, cargado de angustia y bronca, se produjo después de que se leyera en la audiencia una serie de chats entre los imputados.
“Yo soy una mamá que hacía lo que estaba a mi alcance. Y me da mucha impotencia escuchar esto y que me traten así a mí, porque yo nunca los traté mal a ellos, siempre estuve a disposición. Me peleé con todos para ayudarlos a ellos, a Luque, a Agustina, a Díaz, ¿para que me traten así como persona? Me parece que no nos merecemos esto”, sostuvo Ojeda entre llantos.
Ojeda agregó: “Todas las cosas que nos hacen estos asesinos hijos de puta. Toda la manipulación a la familia, porque a mí me decían una cosa y a las hijas otra para que nosotros nunca estemos unidos. Aprovechaban esas cosas para que nosotros no tengamos comunicación. Es como una secta, toda una gente podrida que quería sacarle cosas a Diego. ¿Cómo puede hacer un médico esto? ¿Cómo pueden hacer eso?”
El fiscal general adjunto de San Isidro, Cosme Iribarren, quien junto con su colega Patricio Ferrari, está a cargo de la acusación pública le preguntó a Ojeda si recordaba haber visto elementos médicos en la casa donde Maradona vivió sus últimos 15 días de vida después de haber sido operado de un hematoma subdural en la cabeza.
“No, nada. Ni una ambulancia. Yo tuve una internación en mi casa en 2007 por alcoholismo de Diego. En casa había ambulancia 24/7, enfermero 24/7, aparatología de todo tipo. Eso era una internación domiciliaria, esto era un mamarracho. Acá no había nadie señores jueces, nadie", fue la respuesta de Ojeda.
La última vez que Ojeda vio con vida a Maradona fue el 23 de noviembre de 2020, 48 horas antes de su muerte.
“Diego estaba solo con una enfermera que estaba en el living. Diego estaba en la habitación a oscuras, todo hinchado como una pelota, barbudo y con mucho olor en su cuerpo. Lo miré y le digo: ‘Diego por favor no podés estar así, bañate, tenés mi número’. Señores jueces ya en ese momento Diego estaba todo hinchado, barbudo, con mal olor con una pelela (baño químico) al lado de él, con olor a baño”.
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