La validación del Certificado de Seguridad Vehicular permite el ingreso de modelos 0km por fuera de las terminales tradicionales
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La Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) habilitó esta semana en la Argentina un procedimiento simplificado para la nacionalización de vehículos 0 km por parte de ciudadanos particulares. El organismo nacional reemplazó las licencias de configuración tradicionales por un certificado técnico individual, una medida que permite el ingreso de modelos específicos sin la intermediación de un importador oficial.
¿Qué autos ya lograron entrar a la Argentina sin importador oficial?
Los primeros vehículos que obtuvieron la aprobación del nuevo Certificado de Seguridad Vehicular (CSV) son una Toyota Tundra Hybrid y el Honda Civic Type R. Según recopiló el medio especializado Autoblog, estas dos unidades pertenecen a modelos que las terminales no comercializan actualmente en el territorio nacional. El trámite permite que estos automóviles circulen de manera legal tras cumplir con una verificación de las condiciones de seguridad.

Este mecanismo rompe con la exclusividad de las terminales para la introducción de modelos nuevos al parque automotor. La normativa vigente habilita a cualquier ciudadano a realizar la compra directa en el extranjero y gestionar la nacionalización sin la estructura de una marca oficial.

Los requisitos técnicos para la validación de las unidades
El CSV rige para los vehículos de las categorías M1 y N1. La primera categoría comprende a los automóviles de pasajeros, mientras que la segunda categoría abarca a los vehículos comerciales livianos con un peso bruto total de hasta 3500 kilogramos. Este certificado reemplaza la Licencia de Configuración de Modelo (LCM) y la Licencia de Configuración Ambiental (LCA) en el caso de las compras particulares.
Para la obtención del informe técnico previo, la autoridad dispuso la intervención de los talleres de Revisión Técnica Obligatoria (RTO) registrados en la Secretaría de Transporte. Estos centros deben contar con el equipamiento adecuado para las pruebas. De forma transitoria, el sistema acepta informes de talleres de cualquier jurisdicción. Los ingenieros matriculados también firman estos documentos bajo declaración jurada, lo que ofrece una flexibilidad inicial al sistema.

Aranceles y topes para desalentar el uso comercial
La Disposición 11/2026 detalló los aranceles para este trámite. El primer certificado por titular en un lapso de 12 meses cuesta 20.000 módulos, un valor que equivale aproximadamente a unos $100.000.
El sistema impone límites para evitar el uso comercial de esta herramienta. Si un titular solicita un segundo certificado dentro del mismo período de 12 meses, el arancel asciende a 100.000 módulos. El costo total para esta segunda unidad llega a los $500.000; esta escala de precios busca limitar las importaciones recurrentes y mantiene el carácter individual de la medida.
El reclamo industrial por la equidad de las condiciones
La Asociación de Fabricantes Automotores de la Argentina (Adefa) expresó su disconformidad frente a la normativa y reclamaron que se respeten las mismas condiciones técnicas y de costos que cumplen las terminales. Los equipos técnicos de la agrupación detectaron una brecha significativa en los requisitos de seguridad. Según indicaron a LA NACION, “las exigencias en materia de seguridad y emisiones para los vehículos importados por particulares serían menores que las que deben cumplir terminales e importadores al homologar un automóvil para su comercialización”.

Las empresas del sector invierten en ensayos, crash tests y calibraciones que superan los 12 meses de trabajo para obtener las licencias oficiales. La industria considera que el monto del trámite resulta exiguo frente a sus inversiones. Las marcas absorben estos gastos en todo su portfolio de productos. El particular paga el certificado de forma directa por una única unidad sin los controles de largo plazo que exige el Estado a las fábricas.
La advertencia sobre la carencia de garantías oficiales
La asociación de fabricantes lanzó una alerta para los consumidores sobre los riesgos de estas compras. Los vehículos que entran por esta vía no cuentan con la homologación de una terminal local. Por este motivo, la entidad advirtió que “carecen de garantía y de soporte de postventa (repuestos y servicio) para ese modelo o versión”.
Los propietarios se encontrarían sin respaldo formal ante eventualidades mecánicas. Existe además una duda sobre la respuesta de las casas matrices en el exterior si el particular adquiriera la unidad en centros oficiales de otro país. La industria automotriz subraya que la falta de repuestos específicos en el mercado nacional dificultará la reparación de estos modelos que ya circulan por las calles argentinas.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA a partir de un artículo firmado por Iñaki Zurueta.
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