Suben a 45 los muertos por el choque de Adamuz y crece la tensión tras la seguidilla de accidentes ferroviarios
La mayoría de los fallecidos posee nacionalidad española, pero el reporte oficial incluye también a ciudadanos de Marruecos, Rusia y Alemania
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MADRID.- El accidente ferroviario de Adamuz se agravó tras la confirmación oficial de un nuevo balance de víctimas. En la cuarta jornada de búsqueda en la zona del siniestro, los equipos de emergencia localizaron dos nuevos cuerpos entre los restos de los vagones, lo que elevó a 45 el número de fallecidos. El hecho, ocurrido el domingo en el sur de España, involucró a trenes de alta velocidad y figura entre los más graves registrados en el país en los últimos años.
Este hallazgo coincide con el número exacto de denuncias por desaparición que los familiares presentaron ante la Guardia Civil.
“Actualmente no tenemos ninguna persona pendiente desaparecida que haya sido objeto de denuncia de las familias”, confirmó en rueda de prensa el coronel Fernando Domínguez, jefe del servicio de Criminalística de la Guardia Civil.

“Tenemos que proceder ahora a la identificación” de los dos cuerpos. “Si la identificación se corresponde con las dos personas pendientes, finalizará el dispositivo de búsqueda”, añadió el coronel.
El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía informó que el Centro Integrado de Datos ya logró la identificación de 43 personas. De este grupo, las autoridades efectuaron la entrega de 39 cuerpos a sus parientes, mientras equipos de psicólogos brindan apoyo constante en este proceso de duelo.
Un país de luto
Mientras, los familiares de las 45 víctimas mortales empezaron a enterrar a sus allegados, en un país todavía de luto. Las víctimas serán objeto de un “homenaje de Estado” el 31 de enero en Huelva, la ciudad andaluza de donde venían muchos de los fallecidos.
El accidente ocurrió el pasado domingo a las 19.45 horas. Una formación de la empresa Iryo, que cumplía la ruta Málaga-Madrid con 317 pasajeros, sufrió un descarrilamiento parcial e invadió la vía contraria. En ese punto impactó de forma violenta contra un tren Alvia de Renfe con destino a Huelva. El choque provocó que las dos primeras unidades del convoy de Renfe cayeran por un terraplén de cuatro metros, zona donde se concentró la mayor cantidad de muertes.
Mientras el sur del país llora a las víctimas, la red ferroviaria registró una seguidilla de incidentes que agrava la situación. En la zona de Cataluña, un tren de Rodalies de la línea R-4 chocó contra un muro de contención de la autopista AP-7 que colapsó sobre las vías entre Gelida y Sant Sadurní d’Anoia.
El desprendimiento de la estructura, provocado por el fuerte temporal de lluvia, causó la muerte del maquinista y dejó 37 heridos, cinco de ellos en estado de gravedad.
Casi de forma simultánea, otro descarrilamiento por la presencia de rocas en la vía tuvo lugar en Girona, aunque en ese caso no hubo lesionados. A estos hechos se sumó un incidente en Murcia, donde un tren rozó el brazo de una grúa en Cartagena, lo que causó la rotura de cristales y dejó seis heridos leves.
La respuesta institucional y política no se hizo esperar ante tal acumulación de desastres. El domingo pasado, el presidente Pedro Sánchez decretó tres días de luto nacional y prometió una transparencia total en las investigaciones para esclarecer los hechos en Adamuz.
Huelga
Sin embargo, la tensión se trasladó al ámbito operativo: los maquinistas de Cataluña iniciaron un paro de actividades que mantiene paralizado el servicio de Rodalies por segundo día consecutivo.
Los trabajadores denuncian que la seguridad no está garantizada, a pesar de que el organismo Adif (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) afirma que realizó una revisión técnica de toda la infraestructura el pasado miércoles.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, pidió “bajar el suflé emocional” para reconducir la situación, tras reconocer el impacto psicológico que supone la pérdida de dos compañeros en menos de una semana.
En el terreno político, la gestión de las infraestructuras generó ataques cruzados de alta intensidad. Carles Puigdemont, líder de Junts, calificó la administración de la Generalidad de Cataluña y del Gobierno central como una “clamorosa incompetencia”.
De las 45 víctimas de Adamuz, la mayoría posee nacionalidad española, pero el reporte oficial incluye también a ciudadanos de Marruecos, Rusia y Alemania, lo que otorga a esta tragedia una dimensión internacional que mantiene en vilo a toda Europa.
Agencia AFP y El País
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