Guerras, aranceles y amenazas: el primer año de Trump en 12 cifras clave
Decisiones de alto impacto, récords y giros bruscos marcaron los primeros doce meses del regreso del republicano a la Casa Blanca, en un escenario global cada vez más inestable
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WASHINGTON.- Cuando hace exactamente un año Donald Trump consumó su retorno al poder al jurar su cargo como 47º presidente de Estados Unidos estaba decidido a que su segundo mandato tuviera un impacto aún mayor que el primero, bajo la promesa de marcar el comienzo de una nueva “edad de oro” para la primera potencia global.
Lo que pasó durante los siguientes 12 meses, con una gestión que efectivamente fue mucho más disruptiva que en su primera etapa (2017-2021), ha marcado un drástico giro en el curso de temas centrales para el país -migratorios, sociales, políticos y económicos- a una velocidad inusitada y sacudió el orden mundial con decisiones de altísimo impacto, desde la guerra comercial, sus ambiciones expansionistas y los ataques contra tres instalaciones nucleares iraníes a la captura de Nicolás Maduro, con un sorprendente operativo militar que abrió una nueva era en Venezuela.

Prácticamente no hay día que pase en esta segunda administración sin que el líder republicano -quien el próximo 14 de junio cumplirá 80 años- acapare la atención mediática nacional e internacional con algún golpe de efecto por una medida, exabrupto, pelea o amenaza, siempre fiel al estilo que ha caracterizado su carrera política.
Si bien el presidente se congratula de la marcha de su gestión, el veredicto de los norteamericanos en sus primeros 12 meses de mandato no es auspicioso para Trump, que en noviembre próximo enfrentará un test crucial en las elecciones de mitad de mandato. Según los principales promedios de encuestas, el 55% desaprueba su gestión y solo el 42% la aprueba (en enero de 2018, tras su primer año de gestión, el ratio negativo había sido levemente peor).
Este es el resumen, en 12 cifras, del primer año de la segunda administración Trump, a la que aún le quedan 1095 días por delante.
540.000 deportados
Acelerar el combate contra la migración ilegal -con deportaciones de indocumentados, estrictos controles en las fronteras y restricciones de visados- había sido una de las grandes promesas de campaña de Trump que le dieron impulso a su candidatura en 2024.
Aunque las cifras son divergentes y no definitivas, según un análisis de datos federales realizado por The New York Times durante el último año el gobierno deportó a unas 230.000 personas que fueron arrestadas dentro del país y a otras 270.000 en la frontera, a las que se suman otras 40.000 que optaron por la “autodeportación”. La cifra total quedó por debajo de la promesa del líder republicano de alcanzar el millón de expulsados en un año.

En solo un año, el número de deportaciones resultantes de detenciones en el país ya es superior al total registrado durante los cuatro años de la administración Biden, una muestra del impacto de la dura política migratoria y la campaña de arrestos llevada a cabo por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). Según cifras oficiales, el número de agentes de esa agencia pasó de unos 10.000 a 22.000.
En promedio, más de 73.000 migrantes permanecieron bajo custodia, la cifra más alta desde la creación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) en 2002.
A la vez, el número de personas que intentan cruzar la frontera sur con México bajó a mínimos históricos. Como consecuencia, se detuvo y deportó a muchas menos personas en la frontera que en los años anteriores.
55,1% de desaprobación
Cuando Trump juró el cargo hace un año, luego de su contundente triunfo electoral sobre la demócrata Kamala Harris, su nivel de aprobación era de 52% y el de desaprobación, 43%. Pero rápidamente ambos índices empezaron a converger, hasta llegar a estar igualados en 48% el 12 de marzo, y, a partir de allí, la valoración negativa sobre la gestión del republicano prevaleció.

Según el promedio de encuestas del sitio RealClearPolitics, el 55,1% de los norteamericanos desaprueba la gestión de Trump, sobre en temas vinculados a la economía -inflación y alto costo de vida- y la política migratoria.
Con respecto a la economía, Trump no ha cumplido con las expectativas incluso de muchos de los simpatizantes de su propio partido, de acuerdo a una reciente encuesta de The Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research. Apenas el 16% de los republicanos dice que Trump ha ayudado “mucho” a abordar el costo de vida, tema central en la agenda doméstica norteamericana.

Por otra parte, el presidente se enfrenta a indicios de que su política de mano dura contra la inmigración está perdiendo popularidad entre los votantes estadounidenses, a medida que aumentan las repercusiones de la muerte de una mujer en Minnesota a manos de un agente del ICE este mes.
Una encuesta de AP-NORC reveló que solo el 38% de los norteamericanos aprueba las medidas de control migratorio de Trump, una cifra inferior al 49% registrado meses atrás. Además,51% de los votantes -según una encuesta para la cadena CNN realizada por SSRS- considera que las acciones del ICE están haciendo que las ciudades estadounidenses sean menos seguras, contra 31% que opina lo contrario.
2,7% de inflación
Los aumentos de precios -sobre todo en alimentos- y el elevado costo de vida, que llevó a que parte de la agenda interna de la Casa Blanca sea ocuparse de la llamada “crisis de afordabilidad”, es uno de los dolores de cabeza del presidente de cara a las elecciones de mitad de mandato, el próximo 3 de noviembre.

La tasa de inflación interanual fue de 2,7% en diciembre, en línea con lo previsto por las consultoras y que la registrada en noviembre, e inferior al 2,9% de un año antes. Sin embargo, los alimentos aumentaron por encima del promedio, un 3,1% en 12 meses.
Además, la inflación de 2025 -cuando se anuncie el número final- superará el objetivo del 2% de la Reserva Federal (Fed) por quinto año consecutivo.
En reacción a los últimos datos oficiales, Trump destacó los “bajos” niveles de inflación en Estados Unidos, y criticó nuevamente al presidente de la Fed, Jerome Powell, con quien mantiene una fuerte disputa desde que regresó al poder para que rebaje los tipos de interés.
225 decretos
En sus primeros 100 días de presidencia Trump había firmado 142 órdenes ejecutivas -incluidas 26 el primer día en el cargo-, lo que, según The American Presidency Project, marcaba un récord respecto a a cualquier otro presidente estadounidense en ese lapso en el cargo.
Aunque no sostuvo el mismo ritmo hasta legar a sus primeros 365 días en el cargo, el Registro Federal le acredita 225 decretos firmados entre 2025 y enero de 2026, además de 57 memorandos presidenciales y 116 proclamaciones. En comparación, Biden había firmado 77 órdenes ejecutivos en 2021 y Barack Obama, 40 en 2009.
123 muertos en la Operación Determinación Absoluta
El despliegue militar norteamericano en el mar Caribe sur, con varios barcos y miles de efectivos destinados a cumplir la promesa de Trump de combatir a los carteles de la droga, elevó al máximo la tensión con el régimen chavista y derivó en la “Operación Determinación Absoluta” con la que, el 3 de enero, fuerzas especiales capturaron a Maduro y su esposa, Cilia Flores, en Caracas para llevarlos detenidos a Nueva York, donde enfrentan a la Justicia por cargos de “narcoterrorismo”.

Desde el 2 de septiembre pasado, las fuerzas norteamericanas realizaron por lo menos 35 ataques en el Caribe y el Pacífico, con un saldo de por lo menos 123 muertos que, según sostiene el gobierno, eran narcoterroristas.
La estrategia de la Casa Blanca ha generado una amplia polémica en Estados Unidos, con fuertes críticas de legisladores demócratas y hasta resistencias de algunos republicanos.
Varios expertos jurídicos en el uso de la fuerza letal han advertido que los ataques en aguas internacionales son ejecuciones extrajudiciales ilegales porque el Ejército no está autorizado a atacar de manera deliberada a civiles —ni siquiera a presuntos delincuentes— que no sean una amenaza inminente de violencia.

La Casa Blanca afirma que los ataques letales son legales, y en una notificación al Congreso el gobierno dijo que Trump había “determinado” que Estados Unidos se encuentra en un conflicto armado formal con los carteles de la droga y que las tripulaciones de las embarcaciones de narcotraficantes son “combatientes”.
10% de arancel básico universal
En campaña, Trump había hecho alarde de su afán proteccionista, y el 2 de abril pasado -en el llamado “Día de la liberación”- cumplió con su desafío al orden comercial global con el lanzamiento de una guerra arancelaria que sacudió a los mercados y a la economía mundial.
Luego de iniciar una escalada arancelaria con Canadá, México y China, anunció un arancel básico universal del 10% a las importaciones extranjeras, además de otra serie de tarifas recíprocas a decenas de países.
Lo que siguió fue un permanente uso de los aranceles como principal arma de presión y negociación del presidente en las relaciones exteriores de Estados Unidos, que incluso generaron fuertes tensiones con aliados históricos.
Los casos se multiplicaron a lo largo de los meses. ¿El último? El sábado, Trump anunció que Estados Unidos aplicará aranceles del 10% a partir de febrero a las importaciones procedentes de ocho países europeos debido a su rechazo a los planes del republicano para tomar el control de Groenlandia, territorio semiautónomo en el Ártico que depende de Dinamarca y que se ha convertido en una de las obsesiones del mandatario.

Trump advirtió que Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Gran Bretaña, Países Bajos y Finlandia se enfrentarían al arancel, y amenazó que lo subiría al 25% el 1° de junio si no se llegara a un acuerdo para la “compra total y completa de Groenlandia” por parte de Estados Unidos.
¿8 guerras?
Desde que volvió al poder, Trump mostró que otra de sus obsesiones es ser galardonado con el Premio Nobel de la Paz, que le fue esquivo en la última entrega: María Corina Machado -a quien la semana pasada recibió en la Casa Blanca- fue la designada por el Instituto Nobel, con sede en Oslo. En un fuerte gesto simbólico por la intervención del magnate en Venezuela, la líder opositora le obsequió su medalla de oro del Nobel.
El presidente norteamericano, quien el año pasado hizo una intensa campaña de presión para ser el elegido, se jacta cada vez que puede de haber terminado con ocho guerras y que eso justificaría con creces ser el galardonado.

Incluso, Trump le expresó en una carta revelada el lunes al primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, que ya no se sentía obligado a pensar “sólo en la paz” después de que Oslo no le concediera el Nobel después de “haber detenido ocho guerras o más”.
Según Trump, por los esfuerzos diplomáticos de su administración se detuvieron las guerras entre Israel y el grupo terrorista Hamas en la Franja de Gaza; entre Israel e Irán tras 12 días de conflicto; entre Camboya y Tailandia; entre República Democrática del Congo y Ruanda; entre Pakistan y la India; entre Egipto y Etiopía; entre Armenia y Azerbaiyán, y el conflicto entre Serbia y Kosovo, durante el primer mandato del republicano. Los expertos en relaciones internacionales señalan como exageradas la afirmaciones del presidente.
33.000 protestas, manifestaciones y vigilias
El segundo mandato de Trump ha estado marcado también por la resistencia a muchas de sus políticas, sobre todo en materia migratoria y de seguridad, con las convocatorias de las protestas bajo el lema “No Kings” como las más resonantes. El nombre de esas movilizaciones hace referencia directa a lo que sus impulsores consideran un estilo de gobierno autoritario.
Según datos de la Escuela Kennedy, de la Universidad de Harvard, y de la Universidad de Connecticut se produjeron más de 33.000 protestas, manifestaciones y vigilias desde el 20 de enero de 2025 a hoy, casi cuatro veces más que durante el primer mandato de Trump.
5 despliegues de la Guardia Nacional
Durante su segundo mandato, una de las medidas más controvertidas de Trump fue la orden para desplegar de tropas de la Guardia Nacional en cinco ciudades del país, al afirmar que las intervenciones de fuerzas federales estaban justificadas por situaciones de inseguridad o disturbios fuera de control.
Las ciudades donde Trump ordenó los despliegues fueron Los Ángeles, Washington, Memphis, Chicago y Nueva Orleans, gobernadas por dirigentes demócratas. El presidente afirmó también que buscaba garantizar la seguridad de los edificios federales, los lugares públicos y las operaciones policiales, incluidas las operaciones de deportación.

Los despliegues se toparon con una feroz resistencia en algunas ciudades, especialmente en jurisdicciones con leyes de “santuario” que protegen a los inmigrantes de las autoridades federales, en medio de la ofensiva del gobierno contra la migración ilegal. La Casa Blanca también enfrentó fallos judiciales adversos al respecto.
En los últimos días, el Pentágono alistó unos 1500 soldados en servicio activo para un posible despliegue en Minneapolis, la ciudad más poblada de Minnesota, donde los enfrentamientos entre residentes y agentes federales se han intensificado después de que un agente de ICE matara a tiros el 7 de enero a Renee Good, ciudadana estadounidense y madre de tres hijos, cuando estaba en su auto tras recibir la orden de salir del vehículo.
4,5 billones de dólares
En julio pasado, al superar las resistencia de algunos legisladores republicanos tras una ardua batalla en el Congreso, la Cámara de Representantes aprobó el proyecto de presupuesto federal de Trump, una victoria legislativa crucial para el presidente para llevar a cabo su plan de recortes fiscales y de gastos de 4,5 billones de dólares.
La aprobación resultó un hito para la segunda gestión del presidente, al cumplir el objetivo de lo que Trump denominó el “gran y hermoso proyecto de ley”, un megadocumento de más de 800 páginas. El presidente la promulgó el 4 de julio, fecha emblemática por ser el Día de la Independencia de Estados Unidos.
El proyecto aumentó la financiación de la defensa y la seguridad fronteriza, claves para la ofensiva de Trump contra la migración ilegal, y desató una fuerte puja con los demócratas por los recortes de casi un billón de dólares de Medicáis, con reducciones de la asistencia alimentaria y otras ayudas gubernamentales.
1000 millones de dólares
El pomposo anuncio de Trump para crear el llamado “Consejo de la Paz”, un ente impulsado por Estados Unidos que tiene como objetivo asesorar al flamante comité palestino encargado de administrar la Franja de Gaza para su etapa de reconstrucción, rápidamente despertó polémicas y escepticismo de varios de los líderes invitados a formar parte.
De acuerdo a un borrador sobre las condiciones y el funcionamiento del “Consejo de la Paz”, al que Javier Milei fue invitado a participar, la administración Trump les pedirá a los países que quieran un puesto permanente en el grupo que contribuyan con por lo menos 1000 millones de dólares en efectivo. Trump sería su presidente inaugural y decidiría quiénes serían invitados a ser miembros, mientras que todas las decisiones -se tomarían por mayoría, con un voto por cada Estado miembro presente- estarían sujetas a la aprobación del presidente.

Uno de los últimos invitados al “Consejo de la Paz” -cuya formación provocó los cuestionamientos del gobierno de Israel- fue el presidente ruso, Vladimir Putin, una oferta sorprendente en momentos en que la invasión rusa a Ucrania está por cumplir cuatro años.
En medio de la cautela en varias capitales europeas -según trascendió, el presidente francés, Emmanuel Macron, rechazaría la invitación- se espera que Estados Unidos anuncie la lista oficial de miembros durante la reunión del Foro Económico Mundial en Davos, que empieza este lunes. Trump pretende encabezar una ceremonia de firma el jueves a las 10.30 (hora local).
66 organizaciones internacionales
El 7 de enero, Trump firmó un decreto en el que ordenó la retirada de Estados Unidos de 66 organizaciones, agencias y comisiones internacionales que “ya no sirven a los intereses” nacionales, en un nuevo paso que profundizó el giro de su administración frente al multilateralismo.
La orden, que generó repercusiones internacionales, involucró a 31 organizaciones de Naciones Unidas y a otras 35 entidades.
La mayoría son agencias, comisiones y paneles consultivos que se centran en el clima, el trabajo y otros temas que el gobierno estadounidense ha categorizado como a favor de la diversidad y de iniciativas consideradas “woke” por la Casa Blanca.
Previamente, ya desde su primer mandato, Trump había suspendido el apoyo a agencias como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (Unrwa), el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
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