Las muertes en Minneapolis exponen la transformación que impuso Noem a la Secretaría de Seguridad Interior
Bajo su gestión, la agencia creada tras el 11-S reorientó recursos y discurso hacia la ofensiva migratoria del presidente, en medio de cuestionamientos por abusos
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BROWNSVILLE, Texas.– La mañana del 7 de enero, la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi L. Noem, llegó a un rancho de la frontera entre Estados Unidos y México para coordinar una mesa redonda sobre la histórica disminución de los cruces fronterizos ilegales. Supuestamente iba a ser un evento amistoso: Noem se pasearía a caballo cerca del Río Grande, observaría las boyas que se estaban instalando en el agua para disuadir a los migrantes de entrar a territorio estadounidense, y se encontraría con sus admiradores, los productores ganaderos.
Pero un minuto antes de que comenzara el evento, a miles de kilómetros, en una calle de Minneapolis, un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) disparó y mató a Renée Good, reavivando las tensiones que genera la campaña de deportación masiva del gobierno de Trump. Dos horas y media después, cuando los disparos todavía resonaban en todo el país, Noem declaró lo que creía que había sucedido:
“Fue un acto de terrorismo interno”, dijo Noem bajo el cálido sol de Texas. “Es la evidencia de los ataques que sufren diariamente los agentes de ICE y nuestras fuerzas del orden”.
Today, DHS law enforcement was conducting a targeted operation in Minneapolis against an illegal alien wanted for violent assault.
— Secretary Kristi Noem (@Sec_Noem) January 24, 2026
During the operation, an individual approached U.S. Border Patrol officers with a 9mm semi-automatic handgun. The officers attempted to disarm the… pic.twitter.com/i0bsQY3i5O
En el año transcurrido desde que Noem dejó la gobernación de Dakota del Sur para ponerse al frente del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), la agencia sufrió una drástica transformación cada vez más notoria para la opinión pública norteamericana. Ahora los agentes de Inmigración y la Patrulla Fronteriza se despliegan en las calles de las ciudades, ingresan a barrios y hogares para realizar arrestos, y lanzan gas lacrimógeno contra los manifestantes sin miramientos y de maneras que muchos abogados defensores de las libertades individuales consideran ilegales.
La extensa campaña de deportación del DHS representa un cambio radical respecto al objetivo de la agencia, que fue creada tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 para proteger al país del terrorismo extranjero y colaborar estrechamente con las agencias federales y locales. Al mando de Noem, la agencia apuntó sus cañones a la aplicación de la ley migratoria y la campaña de deportación masiva del presidente, retirando y recortando recursos de otras operaciones, como la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés).
“El DHS se convirtió en un departamento de inmigración, y esa no es su misión”, dice un exfuncionario de alto rango del DHS que colaboró estrechamente con Noem y habló bajo condición de anonimato por temor a represalias. El exfuncionario señala que el cambio está inquietando incluso a algunos conservadores “que están viendo esta escalada y este cambio de prioridades como algo casi profético respecto a las preocupaciones de la gente cuando se creó el DHS”.
Según varios funcionarios y exfuncionarios, la respuesta de Noem ante la muerte de Good demuestra el cambio de prioridades de la agencia y su creciente uso partidario. Aclaran que todas las agencias federales son dirigidas por personas designadas políticamente y que siguen la agenda del presidente, pero señalan que la rápida conclusión de Noem de que la agresora era Good demuestra que la agencia prioriza ceñirse al relato político sobre inmigrantes y manifestantes por encima de una investigación rigurosa. Y los videos que han surgido desde entonces despiertan cuestionamientos por las tácticas del agente del ICE y sobre la necesidad del uso de la fuerza en ese caso.

El sábado, Noem y otros funcionarios del gobierno rápidamente declararon que otro tiroteo que involucró a agentes federales de inmigración había sido un acto de terrorismo. Alexander “Alex” Pretti, de 37 años, enfermero de terapia intensiva, fue asesinado a tiros en una calle de Minneapolis. Noem afirmó que Pretti estaba armado, que pretendía detener un operativo policial y que había “cometido un acto de terrorismo interno”, pero no respondió cuando le preguntaron qué pruebas tenía para respaldar su afirmación.
“Esto es lo más partidista y agresivamente político que se haya visto”, dice David Lapan, exvocero del DHS durante el primer mandato de Trump, y agrega que la agencia suele manejarse de forma “no partidaria, porque representa a todos los estadounidenses, y no solo a quienes votaron por un presidente en particular”.
Aunque los legisladores demócratas reclaman el juicio político de Noem, su enfoque se ha ganado los elogios de Trump, y ella ya lleva más tiempo en el cargo que cuatro de los seis secretarios del DHS del primer gobierno de Trump. Sin embargo, el apoyo de la opinión pública hacia su agenda va en descenso: una reciente encuesta a nivel nacional de la Universidad de Quinnipiac reveló que el 52% de los norteamericanos desaprueba el desempeño de Noem como secretaria del DHS, y el 57% también desaprueba las medidas del ICE en general.

La vocera del DHS, Tricia McLaughlin, rechazó los cuestionamientos sobre la politización de la agencia bajo el mandato de Noem, y en un email enviado a The Washington Post dijo que Noem ha “reorientado al DHS hacia su misión principal de proteger la patria”. También afirmó que Noem “no toma decisiones basadas en la efímera popularidad política del momento” y que la secretaria y Trump están cumpliendo con el mandato que le dieron los norteamericanos.
“El pueblo estadounidense, la ley y el sentido común están de nuestro lado”, declaró McLaughlin, “y no nos detendremos hasta que se restablezca la ley y el orden, después del caos de fronteras abiertas de Biden, que inundó nuestro país de los peores delincuentes ilegales extranjeros”.
Sin vuelta atrás
El ascenso de Noem como vocera clave de la controvertida campaña de deportación masiva de Trump representa un cambio radical con respecto a los inicios de su carrera política. En 2010 fue elegida para ocupar un escaño la Cámara de Representantes y era considerada una estrella en ascenso del Partido Republicano, siempre dispuesta a colaborar con el partido.
Adam Kinzinger, excongresista republicano por Illinois, compartió con Noem ese mandato en el Congreso y la describe como una “legisladora muy seria” que en aquellos tiempos evitaba las cámaras.
“Recuerdo específicamente que durante su primer mandato en el Congreso ella y su esposo decidieron presentarse menos en televisión porque a ella la cosificaban por ser joven y atractiva”, dice Kinzinger. “A mí me pareció una decisión super respetable, y lo extraño es que ahora es obvio que se muestra luciendo de cierta manera, intentando provocar determinadas emociones”, agrega.
En su libro No Going Back (“Sin vuelta atrás”), Noem lamenta haber seguido el consejo de sus asesores políticos de entonces y haber empezado a vestirse “como una anciana de noventa años, con el pelo cortito y las uñas sin pintar”.
Kinzinger dice que empezó a notar un cambio en Noem cuando ganó la gobernación de Dakota del Sur en 2019 y supervisó la respuesta del estado durante la pandemia: rechazó las restricciones y el uso obligatorio de barbijo, y también concitó la atención nacional al enviar miembros de la Guardia Nacional de su estado a la frontera entre Estados Unidos y México, a pesar de que Dakota del Sur está a más de 2250 kilómetros de distancia.
Para 2024, Noem ya era considerada como posible candidata a la vicepresidencia en la boleta de Trump, pero un asesor de campaña dijo que las consecuencias de las revelaciones que hizo en su libro perjudicaban sus chances de ganar. Allí había contado que había matado a su perro Cricket de un disparo porque el animal era rebelde y agresivo, y afirmaba falsamente haberse reunido con el líder norcoreano Kim Jong Un.
Después de las elecciones, Noem dijo que le había dicho a Trump que quería ser secretaria del DHS. Durante su viaje a la frontera de principios de enero, les contó a los productores ganaderos que Trump pareció sorprenderse ante su pedido. “¿Por qué querés ese cargo” le habría preguntado Trump, y Noem le respondió: “Bueno, señor, es su prioridad número uno, y creo que necesita a alguien lo suficientemente fuerte para llevarlo adelante”.
Desde entonces, en sus entrevistas y discursos públicos, Noem ha enmarcado repetidamente la campaña de deportación masiva como una cuestión de seguridad pública.
“Todo esto es para que nuestro país vuelva a ser un lugar seguro y para garantizar que los estadounidenses sean nuestra prioridad”, dijo Noem el año pasado en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC). “Y sí, sabemos que hay personas y familias que se verán afectadas, y vamos a manejar esto como siempre lo hace Estados Unidos. Lo haremos con excelencia, pero haremos lo que hay que hacer”, agregó.
Para Trump, un ejemplo a seguir
Desde su nombramiento, Noem se calzó a fondo el uniforme del DHS: fue filmada con equipo táctico en redadas de ICE en ciudades demócratas prometiendo arrestar a “los indeseables”, fue en avión a una notoria megaprisión salvadoreña donde el ICE había trasladado a cientos de venezolanos y desde allí grabó un mensaje advirtiendo a los migrantes indocumentados que no fueran a Estados Unidos o correrían la misma suerte. También protagonizó una campaña publicitaria de 200 millones de dólares agradeciendo a Trump por asegurar la frontera y advirtiendo a los inmigrantes que, si ingresan ilegalmente a Estados Unidos, “el DHS los va a cazar”.
“Se convirtió agresivamente en la imagen emblemática de las medidas de control de Trump”, señala Muzaffar Chishti, investigador del Migration Policy Institute, un centro de estudios no partidario. “En el pasado, el accionar del DHS siempre pasaba desapercibido”, agregó.

Ahora, las redes sociales del DHS están repletas de publicaciones que se burlan de los inmigrantes indocumentados y los muestran cuando son arrestados y esposados. La agencia también ha comenzado a difundir imágenes que muestran un Estados Unidos predominantemente blanco, y recientemente publicó un llamado a reclutamiento del ICE que decía “Recuperaremos nuestro hogar”, una frase asociada a una canción popular entre los supremacistas blancos.
Algunos académicos y exfuncionarios del DHS señalan que el mensaje de la agencia contrasta marcadamente con el tono bipartidista que sus funcionarios quisieron darle tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Para la creación del DHS se fusionaron 22 departamentos y agencias federales con la idea de dar mayor coordinación para prevenir otro ataque. Ahora, algunos temen que el enfoque partidario conduzca a una menor coordinación, especialmente con las fuerzas del orden locales, algunas de ellas en ciudades demócratas que la agencia tiene en la mira.
CRIMINAL ILLEGAL ALIEN TARGETS SCHOOL BUS FULL OF CHILDREN.
— Homeland Security (@DHSgov) January 26, 2026
On January 7, Hernando Garcia-Morales, a criminal illegal alien from Mexico threw a baseball-sized rock into a school bus traveling on the New Jersey Turnpike. Garcia-Morales hit and fractured an 8-year-old student’s… pic.twitter.com/6u5RBBny7B
“El DHS tenía el respaldo de republicanos y demócratas por igual, y realmente fue pensada para reunir de manera imparcial a lo mejor del gobierno federal”, dice Donald Kettl, exdecano de la Escuela de Políticas Públicas de la Universidad de Maryland. “Eso fue fundamental para la creación del Departamento de Seguridad Nacional. Lo último que se quería era que apareciera un hiperpartidismo que pretendiera combatir el terrorismo”. “La diferencia con lo que pasa ahora es meridiana”, apunta Kettl.
De hecho, hasta muchos republicanos reconocen que la agresividad de la actual campaña de control puede traerle problemas a su partido. El representante republicano por Texas, Tony Gonzales, cuyo distrito abarca más de 1280 kilómetros a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, dice que el foco de la agencia en el control migratorio “es muy necesario”, pero advierte que cuando la gente empieza a ver que arrestan a miembros de sus comunidades, incluso a quienes no tienen antecedentes penales, los votantes empiezan a dudar.
“Pensé que íbamos detrás de un asesino, y no del hijo de mi vecino, que es obrero de la construcción”, dice Gonzalez que podrían pensar algunos votantes. “Y cuando más y más personas tienen una historia que los toca de manera directa, se empiezan a angustiar y ahí es cuando los perdés”, agrega.
Traducción de Jaime Arrambide
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