Por el cambio climático, la isla gana peso estratégico y Trump inaugura una nueva puja de poder
El presidente norteamericano dice que quiere Groenlandia por su estratégica posición. Los mapas muestran que el derretimiento del Ártico está modificando la ecuación geopolítica
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WASHINGTON.- El Ártico se está calentando unas cuatro veces más rápido que el resto del planeta, y el derretimiento de los hielos está dejando al descubierto ingentes recursos naturales, posibles nuevas rutas de navegación, y un aumento de la actividad militar de las superpotencias.
El cambio del paisaje ha expuesto una región llena de oportunidades y potenciales conflictos, razones que tal vez pesen en el súbito interés del presidente Donald Trump por quedarse con Groenlandia.
Por más que repita que el cambio climático “es un fraude”, parte del valor que Trump atribuye a la locación de ese territorio autónomo de Dinamarca es fruto de alteraciones medioambientales.

“En parte, el derretimiento del hielo marino lo hace más atractivo para el desarrollo económico que él quiere en Groenlandia”, señala Sherri Goodman, miembro del Consejo Atlántico y exsubsecretaria de Defensa para la Seguridad Ambiental.
Trump ha dicho que quiere ese territorio debido a su ubicación estratégica y a sus recursos naturales sin explotar, como diamantes, litio y cobre.
El sábado, presidente norteamericano anunció aranceles a las importaciones provenientes de países que en los últimos días enviaron tropas a Groenlandia.

Las conversaciones de esta semana entre los ministros de Asuntos Exteriores de Groenlandia y Dinamarca y funcionarios de la Casa Blanca terminaron en un “desacuerdo fundamental”, según Lars Lokke Rasmussen, canciller de Dinamarca.
La posibilidad de que Estados Unidos utilice la fuerza militar contra un aliado de la OTAN como Dinamarca, como ha insinuado Trump, pondría fin a un pacto de defensa de décadas de antigüedad.
Su intención de quedarse con Groenlandia es el ejemplo más concreto de que el cambio climático está alterando la ecuación geopolítica, y el calentamiento de las zonas más septentrionales del planeta podría modificar el funcionamiento de la comunidad internacional.

“Un Ártico libre de hielo marino, al menos estacionalmente, abrirá un escenario completamente nuevo para la competencia económica y de seguridad”, apunta Joseph Majkut, director del Programa de Seguridad Energética y Cambio Climático del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.
“Y aunque lo sabemos desde hace tiempo, ahora parecemos encontrarnos en un punto de inflexión”.
El hielo marino del Ártico suele alcanzar su punto máximo en marzo, tras haberse formado y extendido durante el invierno boreal, para luego comenzar a derretirse hasta su nivel más bajo, generalmente en septiembre.

Durante las últimas cinco décadas aproximadamente, los cambios en el manto de hielo del Ártico han abierto nuevas rutas marítimas, ya que algunas partes de la región permanecen libres de hielo durante más tiempo.
Ya existe la ruta marítima del norte a lo largo de la costa rusa, y el paso del noroeste a lo largo del norte de Canadá.
Los analistas señalan que los rompehielos, o buques con la capacidad de atravesar el hielo cada vez más delgado, han comenzado a transitar por una “ruta central”, sobre el Ártico norte.
En octubre, un buque portacontenedores chino utilizó la ruta marítima del norte para acortar en unos 20 días su travesía habitual hacia Europa por el Canal de Suez.

Si en los próximos veranos el Ártico se deshiela, el comercio mundial podría transformarse por completo. Y esa realidad está a unas pocas décadas de distancia, aunque las predicciones exactas dependen de a quién se le pregunte y de la rapidez con la que se caliente el planeta.
Un estudio de 2021 publicado en la revista científica Nature realizó un modelo predictivo de futuros períodos de aguas abiertas basándose en diferentes umbrales de calentamiento.
Descubrió que si el planeta se calienta 2°C por encima del promedio de 1850-1900, ese período se alarga en 63 días, mientras que si el planeta se calienta 3,5°C por encima del promedio, casi todo el Ártico tendría al menos tres meses al año de aguas abiertas.
Pero el ritmo exacto del derretimiento es difícil predecir, y en cualquier caso la escalada continua o las maniobras no dependerán realmente del ritmo del calentamiento, señala Majkut.
Los científicos advierten que los peligros del deshielo del Ártico también podrían estar siendo subestimados. Independientemente de cuándo llegue un verano ártico sin hielo, el Ártico seguirá siendo un entorno extremo.
“Falta mucho tiempo para que se empiece a hablar de propiedades frente al mar o sobre cómo proteger a la gente de los cocodrilos allá en el norte”, apunta Majkut.
Pero Zack Labe, un climatólogo que estudia los riesgos climáticos, dice que “Sin hielo marino, las comunidades podrían perder una protección crucial”.

“Normalmente, el hielo actúa como amortiguador de los vientos fuertes y el oleaje”, señala Labe, especialmente en otoño, cuando en el Pacífico de la región se desatan tifones que provocan enormes marejadas.
Ese hielo protege a la gente de la erosión y las inundaciones.
El deshielo del Ártico también podría generar condiciones oceánicas impredecibles, como cambios en el viento y el oleaje. Y en caso de emergencia, en medio del Ártico hay pocos puertos disponibles.
“Entrar en esas zonas podría volverse más peligroso para los barcos, y no menos”, dice Labe.

Si bien Trump está interesado en Groenlandia, no ha reconocido públicamente el papel del cambio climático en el valor que le atribuye a la isla.
Firme negacionista del cambio climático, el presidente norteamericano ha tomado medidas para recortar el financiamiento de muchas iniciativas climáticas, incluida la investigación en el Ártico.
Para algunos, sin embargo, podría ser una mala estrategia geopolítica.
“El cambio climático representa un riesgo significativo para la seguridad nacional”, dice Goodman, del Consejo Atlántico.
“En parte, la caldeada situación geopolítica actual se debe la apertura de nuevas rutas marítimas y al cambio en las condiciones del hielo ártico”.
(Traducción de Jaime Arrambide)
