El médico uruguayo, bestseller en Nueva York, sostiene que la vida moderna daña al cuerpo y comparte consejos para sanar a partir del cuidado del “segundo cerebro”
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El cardiólogo uruguayo Alejandro Junger, conocido como el padre del detox se presenta así: “La medicina convencional me enseñó a salvar vidas; las medicinas antiguas me enseñaron a crear salud”. Más de un millón de personas –incluidos muchos famosos– han seguido sus planes, que parten de la premisa de que muchos males crónicos se originan en el intestino. En una charla con LA NACION, Junger asegura que la vida moderna parece diseñada para dañar al cuerpo: “La separación de la naturaleza es tóxica”. Y comparte sus consejos para sanar cuerpo, mente, emociones y espíritu partiendo del intestino, al que llama el espejo del alma.
–¿En la alimentación se genera el problema?
–El problema se genera al desconectarnos de la naturaleza. La alimentación moderna es una de las manifestaciones más visibles de esa separación. No solo lo que comemos, sino también cada cuánto, el descanso que le damos a la digestión, e incluso con quién comemos. Pero la alimentación no es la única forma en que se manifiesta esta desconexión. Los productos químicos que agregamos a todo –los cosméticos, los medicamentos, los productos de limpieza– y, sobre todo, el estrés, el trauma, el vivir sin presencia… todo eso nos aleja de nuestra biología natural. La enfermedad empieza ahí: en el olvido de cómo vivir de acuerdo con la naturaleza.
–Entonces, ¿cómo debemos nutrirnos?
–Debemos comer como lo diseñó la naturaleza. Comida real, no productos comestibles. Y no tanto. El cuerpo no debe estar digiriendo todo el día y la noche, como sucede hoy. El desayuno, el almuerzo y la cena tal como se practican ahora están matando a la humanidad. Tenemos que permitirle al cuerpo descansar de la digestión, entrar en reparación, usar su energía para sanar y regenerar. Comer con calma, gratitud, en silencio o en buena compañía. La nutrición no es solo física, también emocional y energética.
–“Al que ayuna, Dios lo ayuda”. ¿Es así?
–Sí. El ayuno es una herramienta ancestral de limpieza y reparación. Le da al cuerpo tiempo para autodepurarse. No es castigo, es descanso. Es silencio biológico. El ayuno no solo limpia el cuerpo: aclara la mente y abre el corazón.
–¿Todos tenemos dañados los intestinos?
–En el mundo moderno, sí. Casi todos caminamos con algún grado de disbiosis o hiperpermeabilidad intestinal. Pero el intestino tiene una capacidad impresionante de regenerarse si le damos las condiciones correctas. Se puede medir con análisis de sangre, de orina, o pruebas específicas de microbiota y permeabilidad intestinal. También se siente: en la energía, en la digestión, en el sueño, en la piel, en la claridad mental. El cuerpo siempre habla. Todo está conectado.

–¿Cómo los reparamos?
–Alimentación limpia, descanso, ayuno, suplementos adecuados, meditación, movimiento, respiración, conexión con la naturaleza y trabajo emocional. Es un conjunto. De eso trata mi libro Clean Gut: una guía completa para reparar el intestino y recuperar la vitalidad.
– Fue best seller en Nueva York...
–Si porque toqué un nervio relevante. El libro nació de mi propia experiencia de enfermedad y sanación, no de teorías. Lo escribí desde la vivencia, con lenguaje simple, directo y honesto. Quien lo lee siente que hablo desde la verdad. Además, quienes hacen el programa tienen resultados tan visibles y transformadores que la gente a su alrededor les pregunta qué hicieron. Y así se corre la voz.
–¿De qué se trata ese programa?
–Clean es un sistema que crea las condiciones para que los mecanismos naturales del cuerpo vuelvan a funcionar de manera óptima. Cuando esas condiciones se dan, el cuerpo se desintoxica y sana solo. Los mecanismos de adaptación –como la inflamación, que es el intento de sobrevivir a un entorno hostil– se apagan porque ya no son necesarios. Más que una dieta, es un estilo de vida, una educación sobre cómo vivir, comer y pensar de manera que el cuerpo recupere su capacidad innata de sanar.
–¿Qué relación tiene la vida moderna con los problemas del intestino?
–La vida moderna parece diseñada para dañar al cuerpo. El estrés, los productos comestibles, la exposición constante a moléculas tóxicas, la falta de sueño y de silencio… todo eso termina influyendo directamente en el intestino. Vivimos en modo supervivencia. El intestino, que es nuestro segundo cerebro, se inflama, se vuelve permeable, y ahí comienza una cascada que afecta todo el organismo.

–Las toxinas no entran solo por la boca…
–Exacto. Hay relaciones tóxicas, gobiernos tóxicos, noticias tóxicas. La separación de la naturaleza es tóxica, y todas las costumbres que nacen de ahí también lo son. Respiramos toxinas, pensamos toxinas, sentimos toxinas. Lo que comemos es solo una parte. Vivir sin conciencia es otra forma de intoxicación.
–¿Y todo ese residual va a los intestinos?
–Sí. Los químicos que ingerimos son los más obvios, pero también el estrés y el trauma terminan afectando al intestino. Allí tenemos un cerebro más grande que en el cráneo, con millones de neuronas que sienten, piensan y reaccionan. Todo lo que vivimos se refleja ahí. Por eso digo que el intestino es el espejo del alma.
–Ya Hipócrates decía: “Toda enfermedad comienza en el intestino”...
–Allí se encuentran todos los sistemas del cuerpo: inmunológico, endocrino, nervioso. Es donde se enciende la inflamación que lleva a las enfermedades crónicas. La superficie intestinal equivale a una cancha y media de tenis. Cuando esa pared se daña, se crean millones de microfocos de inflamación que se vuelven sistémicos. Sanar el intestino es apagar el fuego que mantiene enfermo al cuerpo. El cuerpo no necesita que lo “curen”: necesita que lo liberen de lo que lo bloquea.
–¿O sea que al sanar el sistema digestivo sanamos el nervioso y el inmune?
–Exacto. Están profundamente conectados. Son un solo sistema con distintos lenguajes.
–¿De qué se tratan los retiros donde aplica la filosofía 24/7?
–Son experiencias diseñadas para crear las condiciones ideales para la sanación. El cuerpo humano no está programado para enfermar; las enfermedades crónicas son mecanismos de adaptación que quedan encendidos por demasiado tiempo. En los retiros eliminamos los factores que los gatillan y proporcionamos lo que el cuerpo necesita para activar sus procesos de regeneración. Hay que alinearse con la naturaleza volviendo a ella. Al estar en la naturaleza, nuestras frecuencias se alinean de forma espontánea. Se apagan las frecuencias tóxicas de la vida moderna y el sistema nervioso entra en coherencia. Es el terreno más fértil para la sanación.
–¿El estrés también daña la pared intestinal, aunque la dieta sea perfecta?
–Podés comer perfecto, pero si vivís en estrés o con resentimiento, tu intestino no sana. Por eso la sanación real tiene que incluir cuerpo, mente, emociones y espíritu. Ninguno se sana sin los otros.
–En el día a día, ¿cómo creamos salud desde el intestino?
–Comiendo limpio, descansando bien, respirando profundo, evitando el exceso de estímulos, y pasando tiempo en la naturaleza. También con silencio y gratitud. La salud no se crea con suplementos, se crea con coherencia.
–Sos el médico latino que conquistó Hollywood. ¿Qué encontraron Zoe Saldaña y Gwyneth Paltrow en tu método?
–Encontraron resultados. Mi método no promete magia, ofrece comprensión. Ellas vivieron la transformación en carne propia: más energía, claridad, equilibrio. Cuando algo funciona y tiene sentido, la gente lo comparte.
–¿Cuál es la conexión entre la salud intestinal y la longevidad?
–La longevidad no depende solo de los genes, sino del estado del intestino. La microbiota produce sustancias antiinflamatorias, regula el sistema inmune y protege el ADN del estrés oxidativo. Un intestino sano mantiene al cuerpo joven y al espíritu liviano.
–¿Cómo unís tu formación médica tradicional con otros saberes?
–Uno todos. Creo en los antibióticos y en la meditación, en los laboratorios y en la respiración. La integración de lo mejor de cada sistema es el futuro de la medicina.
–Entonces, en vez de maquillar síntomas, vas a reparar la función
–Exactamente. La medicina funcional busca la causa raíz. No tapa síntomas, los interpreta. Cuando comprendemos lo que el cuerpo intenta decir, podemos devolverle el equilibrio sin forzarlo.
–El cuerpo sabe cómo sanar. ¿Cómo lo escuchamos?
–Con silencio, con atención, con descanso. Cuando bajamos el ruido –físico, mental y emocional– el cuerpo muestra lo que necesita. El problema es que hoy nadie se calla. Sanar es escuchar.
–¿Tenemos un sistema de detoxificación? ¿Está averiado?
–Sí, y es perfecto: hígado, intestino, riñones, piel, pulmones, linfa. El sistema de detox no está averiado. Nuestras costumbres están averiadas. Al repararlas los sistemas vuelven a funcionar óptimamente. El cuerpo sabe hacerlo; nosotros solo tenemos que dejarlo.
–¿Hay que evitar la exposición a toxinas?
–No es necesario hacer una limpieza de vez en cuando, sino de dejar de ensuciarnos todos los días. La prevención es la verdadera detoxificación.






