Coronavirus en la Argentina: la dueña y el personal de un geriátrico de Tigre se aislaron junto a los residentes

La dueña del geriátrico junto a empleadas
La dueña del geriátrico junto a empleadas Crédito: Télam
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23 de abril de 2020  • 14:27

La dueña de un geriátrico del municipio de Tigre decidió junto al personal del establecimiento, realizar un aislamiento colectivo en la misma residencia, para prevenir el contagio del coronavirus."Es como nuestra familia", explicó sobre los adultos mayores que allí se hospedan. La decisión contrasta con la noticia de dos geriátricos de la Ciudad de Buenos Aires que debieron ser evacuados en los últimos días por irregularidades que llevaron al contagio tanto de los residentes como de los trabajadores.

Los empleados siempre entendieron que nuestro objetivo es que los residentes sean tratados como nuestros abuelos
Di Fabbio

Rossana Di Fabbio es propietaria de la Residencia Geriátrica San José, ubicada en Arata al 1500 en Don Torcuato desde 1972. Actualmente residen 48 personas en el hogar. "Hace 40 días que estamos blindados, desde principios de marzo, cuando empezamos a ver con mucha preocupación lo que se pasaba en Europa y entendimos que también se iba a replicar acá", contó la mujer a la agencia Télam.

Pasado más de un mes desde el encierro, la mujer aseguró que "no es fácil estar preparado" para una situación como la actual y que "no cualquiera puede enfrentarlo". "Acá nos pasó de todo. Vivimos miedos, lloramos, pero ver que la decisión que tomamos fue la acertada me llena de orgullo", aclaró.

En el geriátrico viven 48 residentes
En el geriátrico viven 48 residentes

Por otro lado, Di Fabbi explicó que en ese momento se consultó con el personal y la mayoría estuvo de acuerdo en realizar la cuarentena en el hogar, salvo algunos casos excepcionales que tenían hijos muy pequeños a los que no podían dejar solos. "Para nosotros es algo cotidiano, es una vida dedicada a esto y sabíamos que estábamos con un grupo de mucho riesgo ante el coronavirus y que no había un protocolo en ese momento", añadió.

Además de los empleados, en la institución se hallan también la hermana y el marido de Di Fabbio. "Mi esposo Ignacio es abogado y se quedó y está a la par de nosotros en la atención de los abuelos, a quienes tratamos como si fueran nuestra familia", sostuvo. A su vez, destacó que cuenta con un "equipo de soporte afuera", entre los que enumeró a su madre, que cuida de sus hijos, y a los empleados del área administrativa del geriátrico, que realizan compras y trámites. "Son las cosas que hicimos siempre, y no somos solo nosotros sino que, además, hay mucha gente que trabaja a conciencia. Pero bueno, también entendemos que esto es un mimo y un reconocimiento", aclaró la propietaria de la residencia.

En relación al día a día dentro del geriátrico, detalló que las medidas de prevención y de rutina, incluyen una campana que suena a cada hora para recordar que hay que lavarse las manos. "Aprovechamos esos momentos también para que las chicas de cocina y limpieza desinfecten los objetos que utilizamos, para tener la seguridad de que todo está limpio y correr menos riesgos", indicó.

Di Fabbio aprovechó para agradecer el compromiso de los empleados. "Siempre entendieron que nuestro objetivo es que los residentes sean tratados como nuestros abuelos", precisó. También contó que los familiares del os residentes la llaman agradeciendo y felicitando la de decisión.

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