¿Mediadora o “subordinada”? La crisis entre Trump y la UE expone a Meloni a una posición incómoda
La premier italiana quedó bajo asedio de la oposición por su posición ambigua ante el mandatario norteamericano
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ROMA.- ¿Ejerce un rol de “mediadora” entre su amigo Donald Trump y la cada vez más desconfiada Unión Europea (UE), o de “subordinada” del presidente y magnate estadounidense, como denuncia la oposición?
Es la pregunta que flota en el ambiente político en Italia, donde, al cabo de una semana dramática, marcada por la presencia de Trump en el foro de Davos y su relativa marcha atrás en cuanto a sus pretensiones con Groenlandia, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, quedó en una posición incómoda.
Desde que asumió su segundo mandato su amigo Trump -que suele elogiarla en público-, Meloni ha intentado mantener un delicado equilibrio entre esa relación cercana con él y su rol de jefa de gobierno de un país fundador de la UE. El bloque europeo desde el principio ha sido humillado por Trump con feroces críticas, la cuestión de los aranceles, Ucrania y, más recientemente, el asunto Groenlandia. Y la líder del post-fascista Hermanos de Italia ha intentado jugar siempre un rol de “pontiera”, es decir, de mediadora, intentando recomponer el diálogo y evitar fracturas con Estados Unidos, un aliado histórico.
Hace una semana, de gira en Asia, Meloni reveló que había llamado al magnate por teléfono para decirle que le parecía “un error” amenazar con una ulterior suba de aranceles a los países que habían enviado tropas a Groenlandia. Los diarios italianos destacaron entonces que por primera vez Meloni, criticada por la oposición porque no envió simbólicamente soldados a Groenlandia, se desmarcaba de Trump, a quien de todos modos justificaba hablando de mala comunicación.
Nueva grieta
Si bien hay en su entorno quien cree que fue gracias a ese llamado de su amiga italiana que Trump recapacitó y desechó la idea de tomar posesión de Groenlandia con la fuerza, lo que ahora amenaza con provocar una nueva grieta entre Meloni y la UE es su ambigua posición en cuanto al flamante Consejo de la Paz inaugurado por él en Davos, nacido primero para manejar la dramática situación en Gaza, pero ampliado luego a todos los conflictos del mundo.
A diferencia de su otro amigo, Javier Milei, Meloni no pudo decirle que sí a la invitación para entrar a ese extraño organismo que rivalizaría con la ONU, manejado por él y, hasta ahora, integrado por países poco democráticos, salvo excepciones. De la UE, sólo dijeron que sí Hungría y Bulgaria.
Italia, en cambio, dijo “ni”. “La posición de Italia es de apertura. Estamos abiertos, disponibles e interesados, por al menos dos motivos: el primero es que Italia puede jugar un rol único en la realización de la paz en Medio Oriente, en la perspectiva de los dos Estados y, en general, no sería una decisión inteligente de parte de Italia y de Europa la de autoexcluirse”, explicó la premier en un programa de TV, en el cual anunció, de todos modos, que no podía participar de la junta por un problema de “incompatibilidad” con la Constitución, tal como le señaló el presidente de Italia, Sergio Mattarella.
“Sin reglas compartidas, el mundo regresa a la barbarie”, advirtió Mattarella, en un discurso en el que también subrayó que “la acción de Italia es inseparable de la de la UE y proteger su cohesión, prestigio, eficacia de posiciones es otra forma de proteger nuestro interés nacional, de nuestra capacidad de ser escuchados en la vida internacional”.
Según versiones en la prensa local, Meloni le habría pedido a Trump una reunión bilateral en Davos para explicarle por qué no podía adherir al Consejo de la Paz. Pero no la obtuvo. Fue así que lo llamó nuevamente por teléfono para dejarle claro que el de Italia no era un “no” definitivo y que, quizás más adelante, si se dan algunos retoques a la estructura del organismo, podría haber una adhesión.
De hecho, en el vuelo de regreso hacia Estados Unidos, Trump aseguró que Italia quería “desesperadamente” entrar al Consejo, pero que “necesitaba de la aprobación del Parlamento”.
Críticas
Como no podía ser de otra manera, esas declaraciones y el “ni” de Meloni inflamaron a la oposición de centroizquierda, que desde hace días reclama que la premier vaya al Parlamento a dar explicaciones de su postura sobre el asunto.
“Meloni nos está llevando afuera del eje. La única idea fija de su política exterior es darle siempre y de todos modos la razón al presidente de Estados Unidos, aunque su objetivo sea desintegrar la UE”, clamó Elly Schlein, líder del Partido Democrático, el principal de la oposición. Schlein no dudó en definir a Meloni una “subordinada” a los deseos del inquilino de la Casa Blanca.

“Su estrategia es clara: aunque quiere presentarse como mediadora, hasta ahora ha sido espectadora y se adecúa a las decisiones de Trump”, denunció, en una entrevista con el diario La Repubblica. “Ni siquiera fue capaz de oponerse al Consejo de la Paz, una propuesta inaceptable, limitándose a un incómodo ‘quiero, pero no puedo’. Su argumento es que lamentablemente está la Constitución. Nosotros en cambio decimos que por suerte está el artículo 11 que nos impide ceder la soberanía si no hay condiciones de paridad con los demás Estados y si no se persiguen paz y justicia”, precisó.
“En lugar de defender las Naciones Unidas y todas las sedes multilaterales que Italia ayudó a fundar después del desastre de las guerras del siglo XX, nuestra premier avala la creación de una ONU paga”, insistió.
Schlein no fue la única en atacar a la premier. “Es un insulto al Parlamento enterarse, a través de las declaraciones de Trump, de que Giorgia Meloni ha comunicado su voluntad política de unirse al llamado Board of Peace. Esta membresía viola la Constitución y sería un acto intolerable. Por enésima vez, pedimos a Meloni que informe al Parlamento y nos diga qué le prometió a Trump”, planteó Angelo Bonelli, diputado de la Alianza Verde e Izquierda.
“Emitir un juicio de consenso político a un organismo que, en realidad, es una empresa inmobiliaria con la participación de dictadores y verdugos, empezando por el criminal Netanyahu, deshonra la historia de Italia”, sumó.
A che punto siamo arrivati? Deve essere Trump a riferirci la posizione di Meloni sul futuro di Gaza e della popolazione palestinese? Deve essere Trump a dirci cosa vuole fare l’Italia con riguardo all’allarmante Board of peace su Gaza che rischia di condannare al definitivo oblio… pic.twitter.com/JDME5g0uDQ
— Giuseppe Conte (@GiuseppeConteIT) January 23, 2026
Le hizo eco el ex premier, Giuseppe Conte, líder del Movimiento Cinco Estrellas, que en un posteo en Facebook consideró “una deshonra para la dignidad de Italia y sus instituciones escuchar a una primera ministra que hace declaraciones ambiguas y contradictorias, y luego esperar a que Trump dé la interpretación auténtica”. “Nuestra política exterior no puede seguir sumida en la ambigüedad. Italia debe tener posiciones claras e inequívocas -añadió- y la premier debería acudir al Parlamento para debatir el asunto, por respeto a la soberanía del pueblo”, agregó.
En este clima al rojo vivo, en una rueda de prensa este viernes junto a su par alemán, Friedrich Merz, Meloni reiteró que “objetivamente hay problemas constitucionales” por lo que Italia no puede entrar en el Consejo de la Paz de Trump. Pero que, justamente por eso, le pidió al presidente de Estados Unidos que revisara su estructura para que pudiera ser accesible “no sólo a Italia, sino también a otros países europeos”.
Además, al asegurar que su amigo Trump “puede hacer la diferencia en Ucrania para una paz justa y duradera”, confirmando su pragmatismo. Y, en tono provocativo y desafiante, Meloni añadió: “Espero que podamos darle el Nobel de la Paz”.
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