Roma ya cobra 2 euros para acceder a la Fontana di Trevi: cómo fue el primer día con entrada paga
En el primer día, todo lucía más ordenado frente al segundo monumento más visitado de Roma; sentimientos encontrados entre turistas y locales
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ROMA.– Y finalmente llegó el día. Quien quiso este lunes tirar la famosa monedita a la Fontana di Trevi, monumento emblemático de Roma y el más visitado después del Coliseo -hasta ahora de acceso gratuito-, tuvo que pagar una entrada de dos euros.
Después de idas y venidas, anuncios y polémicas, en efecto, finalmente entró en vigor este lunes el denominado “ticket” de dos euros para ingresar a la cuenca del monumento, algo que generó sentimientos encontrados entre locales y turistas. Y un escenario muy distinto alrededor de la fuente barroca realizada en 1762 por el arquitecto Nicola Salvi, justo en el lugar que marcó el final de un acueducto en el cruce de tres vías, de ahí su nombre de fontana de “Trevi”.
A las dos de la tarde de una jornada de sol radiante, aunque fría, ya no se veía la habitual escena de montañas de cabezas alrededor de la fuente, con cientos de turistas intentando acercarse a la cuenca para tirar la monedita, sino un panorama mucho más ordenado.
Había al menos 20 empleados (llamados aquí “stewards” o acompañantes) con pecheras color “azzurro” y una leyenda blanca que dice “Fontana di Trevi” que controlaban que, tras el pago del ticket, se cumpliera el recorrido indicado, marcado por unas barreras, con una entrada a la derecha del monumento y la salida, a la izquierda.

Varios periodistas con cámaras filmaban la novedad y se veía mucha menos gente –solo aquellos que pagaron el ticket– a orillas de la espectacular fontana y entre sus escalinatas.
El resto de los turistas que prefería no pagar entrada igualmente disfrutaba, aunque desde más lejos, detrás de unas vallas metálicas, de la belleza de este sitio espectacular, inmortalizado por una escena de la La Dolce Vita de Federico Fellini, con una provocadora Anita Ekberg entrando en sus aguas transparentes, llamando a Marcello Mastroianni... Todos se sacaban selfies y fotos, pero desde más lejos y sin poder tirar la monedita al agua, como indica la tradición, para que se cumpla el deseo de volver otra vez a la “ciudad eterna”.
La decisión de los visitantes
Laura, una joven de 25 años de Granada que está dando una vuelta por Europa en un crucero que se detuvo en Civitavecchia, estuvo entre esa mayoría silenciosa que no pagó el ticket, pero que igual pudo ver perfectamente la impactante Fontana que existe gracias al papa Clemente XII quien, en 1732, lanzó un concurso en el que participaron los principales artistas de la época.
“Yo no pago, yo sé que el dinero va para restaurar el monumento y lo respeto, pero no me parece tampoco pagar para entrar a una zona que supuestamente es patrimonio… No me parece”, dijo a LA NACION.

Coincidió Julián, de 22 años, oriundo de Córdoba, España, que está de vacaciones junto a Lola, su novia, y que, aunque lamentó no poder desde tan lejos tirar la tradicional moneda, consideró que no correspondía gastar dos euros.
Máximo y Rocío Ranz, de Chaco y de vacaciones en Roma, sí lo pagaron. Aunque, como muchos otros turistas, lo hicieron sin saber que era toda una novedad. “No sabíamos que es el primer día que lo cobran”, dijeron a LA NACION, sorprendidos.
Otro argentino, Ricardo Speranza, jefe de cardiología del hospital Posadas, de Santos Lugares, también pagó el flamante “ticket” para toda la familia, sin chistar y más que contento. “Augusto, de 12, pagó, pero Isabella que es más chica, no… Y por supuesto tiramos la monedita para volver, como corresponde”, dijo, entusiasmado.

“Fue una experiencia muy linda, la recomiendo, es un lugar emblemático de Roma, así que, súper recomendable para venir. Y me parece bien el pago de la entrada, es una forma de colaboración también”, coincidió su esposa, Romina, técnica óptica.
El ticket, necesario si uno va a ver la Fontana entre las 9 y las 22 (el último ingreso es a las 21), puede comprarse online –como indican unos carteles– o en el lugar mismo, siempre y cuando uno tenga tarjeta de crédito.
La “biglietteria” se encuentra debajo de una carpa blanca levantada en Via della Stamperia, que rodea el costado derecho del monumento. Se puede comprar la entrada al contado en museos o puntos de información autorizados, según la página web de la Fontana.
“Hasta ahora todo fluyó más que tranquilamente: los extranjeros están acostumbrados a pagar para ver los monumentos. Además, 2 euros no es una suma exorbitante”, comentó a LA NACION Franco, uno de los “stewards” de pechera azzurra. “Aunque me parece que todo es muy tranquilo porque es lunes: habrá que ver qué pasa el viernes, sábado y domingo, cuando suele haber un caos de gente”, agregó.
En julio de 2023 el Panteón, otro monumento emblemático y más que visitado del centro histórico, construido hace casi 2000 años, también decidió introducir un ticket de entrada de 5 euros (gratis para menores de 18 años y más barato para ciudadanos de la Unión Europea de entre 18 y 25).

Para Mary, dueña de la histórica zapatería Angelo, que justo se levanta en la plaza de la Fontana di Trevi, cobrar esa entrada allí, en el Panteón, donde el turista ingresa y tiene mucho para ver, sí tiene sentido; pero no para ver la fuente de mármol travertino que ve desde sus vidrieras desde hace 58 años. “La Fontana está al aire libre, no tiene nada que ver que hagan pagar una entrada. ¡Es una vergüenza!”, clamó, indignada. En diálogo con LA NACION Mary estimó que con el ticket había menos flujo de turistas.
“Basta con ver lo que pasó hoy: aunque emplearon a unos cincuenta muchachos para cuidar todo, no hay fila… Y recién escuché en la radio que decían que, hasta el momento, habían pasado 3000 personas… ¡Para mí, que estoy aquí desde la mañana hasta la noche, no pasaron ni siquiera 300! La gente no quiere tirar la plata, o, en todo caso, prefiere tirarla en la Fontana… Para mí, al momento, todo esto es negativo... Mañana, no lo sé”, concluyó, ostentando el clásico escepticismo romano.
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