Netflix celebra sus quince años en la Argentina con el anuncio de 17 nuevas producciones locales
La serie Moria se estrenará el 14 de agosto; también llegarán a la plataforma la nueva película de Ricardo Darín, la miniserie Gordon y un documental sobre Yiya Murano, entre otras propuestas
10 minutos de lectura'

El calendario dice que pasaron quince años desde que Netflix aterrizó en la Argentina y que hace trece la plataforma de streaming comenzó su transformación de distribuidora de contenidos a usina productiva gracias al estreno global de House of Cards, la segunda serie creada por el servicio y la primera de su nueva etapa. El almanaque también indica que hace ocho años Netflix hizo su primera producción en nuestro país. Una apuesta que, dice Francisco Ramos, vicepresidente de contenidos de la plataforma para Latinoamérica, “creció de modo exponencial”.
“Pues imagínate lo que vamos a poder hacer en los próximos 8 años con el talento que ya se ha desarrollado y con el entendimiento que tenemos con las industrias locales”, dice el ejecutivo que llegó a Buenos Aires para cortar la cinta de la nueva sede de Netflix en el país. La oficina está diseñada según el modelo que la plataforma ya implementó en otros de sus centros de producción como México D.F. y Seúl.
En el caso de la filial porteña, la expansión funciona como una demostración tangible de la fortaleza de Hecho en Argentina, el manto bajo el que Netflix presenta ya hace tiempo sus historias realizadas en el país. Una robusta y variada oferta de series, películas y documentales que este año incluye el estreno de Moria, la ficción sobre la vida de la diva que llegará el 14 de agosto, dos días antes del festejo de los 80 años de la actriz y conductora; la miniserie Gordon, un thriller basado en la novela homónima de Marcelo Larraquy, protagonizada por Rodrigo de la Serna, y con la dirección de Pablo Trapero y Pablo Fendrick; Mis muertos tristes, serie basada en la obra de la escritora Mariana Enriquez además de Carísima, una comedia de diez episodios de 10 minutos de duración, la primera con ese formato en realizarse en la Argentina. Y para la segunda mitad del año se esperan los estrenos de la película Lo dejamos acá, con Ricardo Darín y con Diego Peretti, y hacia el fin de 2026 estará disponible en la plataforma Felicidades, la adaptación cinematográfica de la obra teatral, con Adrián Suar y Griselda Siciliani y dirigida por Álex de la Iglesia.

“Lo que tenemos para 2026 es, a mi juicio, más interesante que lo de 2025. Y lo de 2027 será más interesante que las propuestas de 2026, simplemente porque la ambición con lo que hacemos se va expandiendo”, explica Ramos. Entre los proyectos locales que llegarán a la plataforma el año que viene figuran la nueva película de Santiago Mitre, la serie Tiempo al tiempo, creada por Sebastián Ortega; la miniserie de Sebastián Borensztein, basada en su novela El Ruso, protagonizada por Chino Darín y Crimen desorganizado, una comedia negra con Celeste Cid, Marco Antonio Caponi, Matías Mayer y Benjamín Amadeo. También están previstos para 2027 los estrenos de la serie animada de Mafalda dirigida por Juan José Campanella y El futuro es nuestro, una miniserie distópica basada en la novela The World Jones Made, de Philip K. Dick. La segunda temporada de El Eternauta está en proceso de preproducción para intentar un lanzamiento en 2027, aunque por ahora no hay seguridad de que se pueda cumplir ese plazo.
Por el lado de los documentales, una pata fundamental de la producción local, el 23 de abril estará disponible en la plataforma Yiya Murano: muerte a la hora del té, que antes se proyectará en el Bafici, y en el transcurso de este año ya está confirmado el estreno del film Fito Páez: el mundo cabe en una canción. Para 2027 Netflix prepara el largometraje documental Perfecta: la voz de Silvina Luna.
Casi locales

El universo de las plataformas de streaming respira y se alimenta de novedades, del próximo éxito, de lo que viene en su futuro cercano y no tanto. Se trata de un negocio que raramente se dedica a mirar hacia atrás, aunque los aniversarios más o menos redondos que cumple Netflix en la Argentina invitan a Ramos a hacer un balance de cara a lo que vendrá.
—¿Qué aprendieron en estos ocho años de producción local?
—Básicamente la mayor enseñanza fue entender nuestro vínculo con las estructuras culturales locales, aprendimos a construir la relación con los productores, los creadores y los directores de tal manera que percibieran que en Netflix pueden encontrar no solo nuestros recursos, sino también un compañero de viaje que les va a permitir desarrollar sus ideas de la mejor forma posible. Me parece que si tú como director o como creador o productor sientes que somos tus cómplices, que no estamos intentando entrometernos con tu mirada, sino que lo que hacemos es comprar tu mirada porque lo que necesitamos es artistas que entiendan a la sociedad argentina. Si en estos años eso se entendió, entonces lo hemos hecho bien. La pregunta siempre es: ¿qué quieres contar? y si pensamos que tu relato va a satisfacer y subvertir a nuestros espectadores, perfecto, nos jugamos, pero nos jugamos con tu mirada.
—Sin embargo, en los últimos meses varias estrellas mencionaron las condiciones que supuestamente impone Netflix en las tramas y puestas en escena de sus películas, por ejemplo.
—Eso salió de un podcast en el que aparecieron Ben Affleck y Matt Damon. Lo cierto es que nosotros queremos que el espectador emprenda una travesía con cada contenido que hacemos, que sea especial y que sea poderosa y bajo ningún motivo pretendemos que para que sea especial, poderosa y recomendable tiene que ser masticada y reducida al mínimo común denominador. Es más, tengo la sensación de que precisamente en Latinoamérica los directores dicen exactamente lo contrario del discurso que maneja Hollywood. Juan José Campanella, por ejemplo, se ha convertido casi en el jefe de prensa de Netflix por lo bien que habla de nosotros. [Risas].
—¿El éxito de El Eternauta cambió la manera de desarrollar proyectos en la Argentina?
—En principio tanto Netflix como la productora K&S (responsable de la realización de la serie basada en la novela gráfica de Héctor G. Oesterheld y Francisco Solano López) estábamos dedicados a entender y a ayudar a Bruno Stagnaro a desarrollar su mirada y a contar su versión de El Eternauta. Para mí fue uno de los procesos de trabajo más importantes y satisfactorios de toda mi carrera. Había leído la novela gráfica en 2009 y aunque se decía que era inadaptable, a mí lo que me parecía era que se podía hacer con el presupuesto adecuado. Hay proyectos muy específicos en los que la capacidad de hacerlos como deben de ser hechos depende en gran medida de tener los presupuestos necesarios. Y considero que hay veces en que si no se cuenta con él, es mejor guardarlos en un cajón hasta tenerlos. En este caso, además, durante la producción de El Eternauta se desarrollaron herramientas tecnológicas que a lo mejor cinco años antes no se hubiesen podido concretar.
—¿El Eternauta impulsó una reevaluación del público sobre la capacidad de producción local?
—Para mí fue una confirmación de que el espectador no exige menos de una serie local que de una norteamericana o una inglesa. Me pregunto ¿por qué se presupone que la excelencia en lo técnico y en lo artístico no tiene que ser igual? Históricamente se ha construido la percepción de que el contenido universal o global era el estadounidense y el contenido del resto de los países era local. Se suponía que las producciones de los Estados Unidos eran para todo el mundo y las de Argentina, México o Brasil solo apuntaban al consumo interno. Pero el streaming “democratizó” el contenido porque lo puso al alcance de tus manos. Y al ponerlo al alcance de tus manos, ya no es el pasaporte lo que define el interés del público, sino el contenido en sí mismo.

—Con esa capacidad del alcance global, ¿a quién imaginan como el espectador de las producciones locales?
—Para nosotros la prioridad es que la serie o la película funcione en su país de origen. No existe, al menos nosotros no tenemos ningún ejemplo, una serie o film original de Netflix que haya fracasado en su país y que haya sido un éxito fuera. Porque lo que el público percibe es la autenticidad y la verdad con las que se hizo lo que está mirando. De todas maneras, con el acceso a los subtítulos y los doblajes no debería haber límites para ninguno de nuestros contenidos. Para nosotros El Eternauta fue un parteaguas respecto a la curiosidad que generan los contenidos argentinos a nivel internacional. Evidentemente yo no te puedo negar que para nosotros, pero sobre todo para nuestros creadores, que sus producciones tengan eco fuera de su país de origen, es importantísimo y artísticamente muy satisfactorio. Así, aunque está instalada la curiosidad, el foco siempre es regional, local. Si lo analizamos de manera objetiva y nos retrotraemos a 2020, estábamos convencidos de hacer El Eternauta, pero te quiero decir que muy pocas personas pensaban que la gente lo iba a entender fuera de la Argentina.
—¿Cómo compagina Netflix el hecho de ser una usina de producción de TV y cine en el contexto de la crisis de la industria audiovisual local?
—De alguna manera con nuestro compromiso a largo plazo en el país nos hemos convertido en locales, pero no dejamos de ser una empresa que pertenece a un grupo mundial, afincado en los Estados Unidos, pero con sede en la Argentina. Tenemos que mantener nuestro compromiso firme y constante independientemente de la coyuntura. Queremos estar en un país que apueste por su gente. Y entonces lo primero que tenemos que hacer es apostar por su gente, porque si no seríamos altamente hipócritas. Y por otro lado, soy absolutamente honesto, nosotros queremos que la gente nos perciba como contribuyentes netos a su cultura para que sigan siendo miembros de Netflix y para que nos recomienden. Pero eso tiene un beneficio no solo para la empresa que represento, sino que tiene un beneficio para la industria, porque cuanto más suscriptores tenga la plataforma y más satisfactorio resulte el contenido local, más capacidad tengo yo de conseguir más inversiones para la Argentina. Porque los miembros argentinos nos han demostrado que Netflix sin contenido local no es lo mismo y no tiene el mismo valor para ellos. Es como un círculo virtuoso: cuanto más inviertes, no solo hay más producción y más trabajo para los argentinos, sino que ese talento se va haciendo cada vez más competente. Y el desarrollo de esas competencias es vital para que podamos hacer series como El Eternauta de forma habitual. Espero que cuando decidamos hacer algo igual de ambicioso, la estructura del país haya avanzado tanto que podamos realizarla en menos tiempo.
Más notas de Netflix
"Es crueldad pura". Lola Berthet, íntima: del éxito de En el barro a por qué dejó de trabajar y la lucha por los derechos de su hijo
A cuatro años de la tragedia. Celos, GPS y una fuga a Costa Rica: el documental sobre el asesinato de Moriah Wilson que ya es tendencia en Netflix
Streaming. El paso de Artemis II por la Luna se podrá ver por Netflix
- 1
Yoyi Francella: el dilema que enfrentó al entrar a Luzu TV, la relación con su padre y ese sueño que logró cumplir
- 2
En fotos: de Dakota Johnson a los besos a Pedro Pascal con su novio argentino en México
3Qué se sabe de la muerte de Alejandro Farrell, el representante de actores
- 4
El motivo por el que Florencia Peña se suma a una exitosa obra de teatro y su acercamiento a Érica Rivas






