Código Naranja en territorio de EE.UU.: alerta por volcán que expulsa una nube tóxica de 20.000 pies
Las autoridades científicas de Hawái monitorean emisiones de gases, columnas volcánicas y posibles impactos para la aviación, la salud de los habitantes y el entorno
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El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) emitió el 12 de enero de 2026 una alerta de Código de Color de Aviación Naranja y elevó el nivel de vigilancia para el volcán Kilauea. La medida responde al inicio de un nuevo episodio eruptivo en la cima de esta abertura en la corteza terrestre localizada dentro del Parque Nacional de los Volcanes de Hawái.
Una actividad reciente en el volcán Kilauea activa nuevas alertas
El sábado 10 de enero de 2026, el cráter Halemaʻumaʻu, una depresión ubicada en la caldera de la cumbre del Kilauea, registró una columna que superó los 20.000 pies (6000 metros) sobre el nivel del suelo. Esta actividad mantuvo los monitoreos por parte del USGS, que activó nuevas alertas para este lunes 12 de enero.
Según la agencia, la actividad comenzó a las 8.22 hs (hora local de Hawái) de este lunes con la aparición de fuentes de lava en el cráter.
Minutos después, a las 8.34, el organismo formalizó el cambio de estatus aeronáutico debido a la presencia de una columna de gases tóxicos y partículas volcánicas que podría afectar rutas aéreas cercanas.
Las autoridades indicaron que este episodio corresponde al número 40 dentro de una secuencia eruptiva iniciada a fines de 2024.
Aunque la lava permanece confinada al interior del cráter, los antecedentes del sábado pasado mostraron que las columnas pueden alcanzar alturas relevantes.
Los sensores instalados en la superficie registraron vientos suaves en la zona de la cima, con velocidades inferiores a cinco millas por hora (ocho kilómetros por hora) y dirección variable.
Estas condiciones dificultan la proyección precisa del desplazamiento de la columna eruptiva, aunque los científicos estiman que, en una primera etapa, se mantendría cerca del área del cráter.
Alcance de la nube volcánica y riesgos para la aviación
El Código de Color de Aviación Naranja indica que el volcán se encuentra en erupción con emisión limitada de ceniza o gases, pero con potencial de afectar operaciones. Las partículas volcánicas y los gases representan un riesgo para aeronaves que transiten por el espacio aéreo cercano.
De acuerdo con el USGS, la mayor parte de la ceniza volcánica y la tefra más pesada cae dentro de un radio aproximado de uno a dos kilómetros desde los respiraderos eruptivos.
Sin embargo, partículas más finas, como ceniza liviana y fragmentos de vidrio volcánico dorado, conocidos como cabello de Pele, pueden ser transportadas por el viento a distancias mayores, que en algunos casos alcanzan hasta 30 kilómetros.
La combinación de columnas elevadas y vientos variables obliga a mantener una vigilancia constante. Las autoridades utilizan esta información para ajustar rutas y prevenir el ingreso de aeronaves en zonas con presencia de material volcánico suspendido.

Emisión de gases y formación de la nube conocida como Vog
Uno de los principales factores de la alerta es la emisión sostenida de gases volcánicos. Durante los episodios de actividad, el Kilauea libera grandes volúmenes de vapor de agua, dióxido de carbono y dióxido de azufre. Este último es el componente con mayor impacto para la salud y el ambiente.
Las mediciones realizadas durante eventos similares indican tasas de emisión de dióxido de azufre que oscilan entre 50.000 y 100.000 toneladas por día.
Al reaccionar con la luz solar, el oxígeno y la humedad del aire, este gas da origen a una neblina conocida como Vog, o smog volcánico.
El Vog puede provocar irritación en las vías respiratorias, los ojos y la piel, además de agravar afecciones respiratorias preexistentes.
Las autoridades recomiendan a residentes y visitantes seguir las indicaciones oficiales, especialmente en áreas ubicadas cerca del volcán.

Monitoreo científico y evolución del fenómeno
El Observatorio de Volcanes de Hawái emplea una red de instrumentos para seguir la evolución del Kilauea. Entre ellos se incluyen sensores de deformación del terreno, espectrómetros para medir gases volcánicos, analizadores infrarrojos y cámaras de vigilancia en tiempo real.
Los registros de inclinación del terreno muestran un patrón recurrente durante esta fase eruptiva. El suelo se eleva gradualmente a medida que aumenta la presión del magma y luego desciende cuando comienza un nuevo episodio de emisión de lava, lo que permite anticipar cambios en la actividad.
La erupción en curso forma parte de una secuencia iniciada el 23 de diciembre de 2024. Cada episodio suele durar menos de un día, con intervalos de pausa variables.
Aunque la lava se mantiene confinada al cráter Halemaʻumaʻu, la emisión de gases y columnas elevadas justifica la continuidad del Código Naranja y la vigilancia permanente sobre uno de los volcanes más activos del territorio estadounidense.
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