Como en “El día después de mañana”: el fenómeno natural que ocurre en Florida y podría causar estragos en el futuro
La trama de la película instaló en el imaginario la posibilidad de un colapso climático abrupto provocado por la interrupción de corrientes oceánicas
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Investigaciones oceanográficas, encabezadas por Ryan Smith y Denis Volkov para el proyecto Western Boundary Time Series de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), analizan la Corriente de Florida, pieza clave de la circulación atlántica que distribuye calor en el planeta. Aunque no hay evidencia de un colapso inmediato, especialistas mantienen vigilancia ante posibles cambios.
¿Los eventos climáticos en la película “El día después de mañana” pueden suceder en la vida real?
La trama de la película El día después de mañana instaló en el imaginario la posibilidad de un colapso climático abrupto provocado por la interrupción de corrientes oceánicas.
En el mundo científico, el sistema que inspira ese escenario es la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC, por sus siglas en inglés), una red de corrientes que transporta agua, energía térmica y nutrientes a lo largo del océano Atlántico.

“El papel del AMOC en el clima es que transporta una enorme cantidad de calor desde el ecuador hacia los polos”, explicó Denis Volkov, quien es coinvestigador principal del proyecto, a The Washington Post.
Uno de sus componentes principales es la Corriente de Florida, que fluye entre la península estadounidense y las Bahamas. Esta constituye una de las corrientes más veloces del planeta y alimenta a la Corriente del Golfo, que luego continúa hacia el Atlántico Norte y Europa.
Al alcanzar zonas cercanas al Ártico, el agua pierde temperatura, aumenta su densidad y desciende hacia profundidades oceánicas, por lo que inicia el retorno hacia latitudes más bajas donde vuelve a calentarse.
Desde hace más de cuatro décadas, equipos de investigación registran la intensidad de ese flujo para determinar si existen variaciones sostenidas en el tiempo.
Aunque la película El día después de mañana presenta un colapso repentino de la circulación atlántica que desencadena una glaciación en cuestión de días, los estudios científicos descartan ese tipo de transición abrupta en escalas temporales tan cortas.
No obstante, sí consideran que un debilitamiento gradual tendría consecuencias significativas.

Cómo funciona la “cinta transportadora” del Atlántico
El mecanismo descrito es comparable a una cinta en movimiento permanente. El transporte de calor que realiza contribuye a moderar temperaturas en amplias regiones del hemisferio norte. Sin ese flujo, los patrones atmosféricos y oceánicos cambiarían de manera sustancial.
De acuerdo con el artículo de The Washington Post, los investigadores señalan que el calentamiento global introduce factores que podrían alterar este proceso.
El derretimiento del hielo ártico libera agua dulce en el Atlántico Norte, lo que disminuye la salinidad y la densidad del agua. Si el agua no se vuelve lo suficientemente pesada para hundirse, el ciclo completo podría debilitarse.
La disminución del hundimiento implicaría una reducción del transporte de calor hacia el norte. Esto tendría consecuencias en sistemas meteorológicos, precipitaciones y temperaturas en diversas regiones.
“Pero hay una salvedad: los datos observacionales son muy escasos”, aclaró Volkov. “Los científicos necesitarían otros 20 años de observaciones del AMOC para determinar si la pequeña disminución es una característica robusta y no parte de la variabilidad natural”, detalló.
Qué dicen las mediciones de las últimas décadas
Un análisis de 2024 revisó registros obtenidos mediante cables submarinos instalados a lo largo del Estrecho de Florida. Los investigadores detectaron que las mediciones debían ajustarse por cambios graduales en el campo magnético terrestre, lo que modificó cálculos anteriores.
Tras la corrección, se concluyó que la intensidad de la corriente se ha mantenido relativamente constante durante aproximadamente 40 años. Además, la tendencia de debilitamiento que se atribuía a la AMOC en esa zona resultó menor de lo estimado previamente.
“El cable falló en 2023, posiblemente por una rotura. Hasta que se arregle, los investigadores están intensificando sus operaciones de buceo para recuperar datos de los barómetros acústicos submarinos en el fondo del océano”, dijo Volkov.
La estabilidad observada hasta el momento no garantiza que el sistema no pueda alterarse en el futuro.

Expediciones científicas y tecnología de monitoreo en la Corriente de Florida
El seguimiento del sistema depende de campañas oceanográficas periódicas. Instituciones como la NOAA y la Universidad de Miami realizan travesías varias veces al año para medir temperatura, salinidad, densidad y volumen de agua transportado.
Entre los instrumentos utilizados, se encuentran sensores CTD, que registran conductividad, temperatura y profundidad, y dispositivos acústicos instalados en el fondo marino.
Estos equipos permiten reconstruir el comportamiento de toda la columna de agua, desde la superficie hasta grandes profundidades.
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