Abrigo y gorro “de conejo”: el look de Bad Bunny en la conferencia donde rindió homenaje a su mamá antes del Super Bowl
Sobre el escenario, Benito Antonio Martínez Ocasio apareció envuelto en un abrigo de piel sintética gris de corte oversize, largo hasta casi los tobillos
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A horas de protagonizar el show del medio tiempo del Super Bowl, Bad Bunny se paró frente a la prensa con una imagen que condensó todo lo que lleva semanas repitiendo: orgullo por sus raíces, conexión con su familia y la voluntad de seguir siendo “Benito” incluso cuando el mundo lo mira como superestrella global. Con un traje gris a rayas, un abrigo de piel sintética oversize y un gorro de punto con orejas imitando a un conejo, el puertorriqueño convirtió la conferencia previa a la final de la NFL en una declaración de identidad.
Un outfit gris que mezcla elegancia y personaje de Conejo Malo
Sobre el escenario, Benito Antonio Martínez Ocasio apareció envuelto en un abrigo de piel sintética gris de corte oversize, largo hasta casi los tobillos. La prenda, volumétrica y teatral, le daba una presencia casi escultórica cada vez que avanzaba o tomaba el micrófono.
Debajo se distinguía un traje gris a rayas, de caída amplia, que mantenía el registro elegante pero sin rigidez: camisa blanca completamente abotonada, sin corbata, que completaba la silueta clásica.
El gesto de estilo se completaba con dos detalles que lo devolvían al territorio del personaje “conejo malo”. En la cabeza, un gorro de punto gris con dos picos que recuerdan claramente a unas orejas de conejo, guiño lúdico a su nombre artístico. En el rostro, gafas de sol rectangulares oscuras que velaban su mirada y reforzaban esa mezcla de estrella pop y chico de barrio que se protege detrás de un accesorio.
En los pies eligió zapatillas blancas y negras de suela gruesa, un contraste marcado con la formalidad del traje. El calzado, muy cercano al streetwear que siempre lo acompañó, le daba al conjunto un anclaje urbano: por más alfombra roja que pise, Bad Bunny no renuncia a la comodidad y a la estética del sneaker. En su mano, un micrófono azul se transformaba en el único toque de color intenso de todo el look, rompiendo la paleta de grises y llamando la atención cada vez que gesticulaba.
El mensaje de Bad Bunny para su mamá, a horas del Super Bowl
Pero lo que terminó de cargarse de simbolismo no fue solo la ropa, sino lo que dijo mientras la llevaba. Durante la conferencia organizada por Apple Music, después de hablar de la gira, de los Grammy y de los nervios previos al Super Bowl, Bad Bunny se enfrentó a una pregunta distinta.
“La primera persona que me ha llegado a la mente es mi mamá”, respondió. Y enseguida aclaró que no se refería a apoyos profesionales, sino a algo más profundo: “Ella cree en mí y no estoy hablando de mi carrera musical, estoy hablando de antes de todo. Ella cree en mí como persona, como humano. Ella cree en mí, en mis decisiones, en mis opiniones, en mi gusto, en mis elecciones, en mí… Y ella creía que yo podía ser una buena persona, ¿sabes? Un hombre inteligente, talentoso, y creo que eso es lo que me llevó aquí”.
En un escenario dominado por cifras de audiencia, contratos millonarios y expectativas de espectáculo, Bad Bunny eligió poner en el centro a su madre. No como “la mamá del artista”, sino como la mujer que confió en el niño y en el adolescente que todavía no llenaba estadios.
De Puerto Rico al escenario más grande del mundo
El contexto no hace más que amplificar esa escena. Bad Bunny llega al Super Bowl después de ganar el Grammy al álbum del año por “Debí tirar más fotos”, el primer disco completamente en español en quedarse con ese premio mayor.
Él mismo explicó que ese proyecto fue, sobre todo, un viaje hacia sus raíces: “Solo estaba tratando de conectar con mis raíces, conectar con mi gente, conectar conmigo mismo”. No buscaba el Grammy ni el show del Super Bowl; según dijo, esos hitos aparecieron después, como consecuencia de esa búsqueda.
Ahora, con el mundo esperando un espectáculo mayormente en español en el descanso del partido entre los Seattle Seahawks y los New England Patriots, el puertorriqueño insiste en que lo que quiere es “una gran fiesta” para este domingo.
Prometió llevar “mucho de mi cultura” al escenario y bromeó con que el público no necesita aprender español, solo prepararse para bailar. La cultura puertorriqueña, la comunidad latina y su propia historia personal aparecen como los verdaderos protagonistas de la noche.
El look que eligió para la conferencia no es solo un capricho estético: es la traducción visual de ese equilibrio. Traje y abrigo hablan del peso del momento y de la dimensión histórica del show; el gorro “de conejo” y las zapatillas recuerdan que, debajo de todo eso, sigue estando Benito, el hijo de una mujer que lo miró a los ojos mucho antes de que América entera encendiera la televisión para verlo y escucharlo cantar.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.
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