Por favor, líderes mundiales, no apacigüen a Estados Unidos
Trump aprovecha la fragilidad de sus aliados, fortalece la posición de Rusia y acelera el desgaste del orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial
7 minutos de lectura'
OREGON, Estados Unidos.– El presidente Donald Trump se abalanza sobre la debilidad ajena, pero recula ante la fuerza. Esa es una de las razones de los actuales problemas de Europa: haberse mostrado débil durante demasiado tiempo, tanto frente a Rusia en el Este como frente a la nueva amenaza que surgió en Occidente.
Y eso es sin duda lo que percibe Trump. “Creo que son débiles”, dijo Trump el mes pasado sobre los líderes europeos, y con razón: lo adularon y se rindieron dócilmente mientras Trump los aplastaba con sus aranceles.
Trump también se estaba aprovechando de esa debilidad cuando amenazó con apoderarse de Groenlandia y destruir la OTAN, al tiempo que advertía sobre una nueva guerra comercial si Europa se resistía. El miércoles, en Davos, y quizás como reacción a la resistencia europea, cedió un poco: “No tengo que usar la fuerza” para adquirir Groenlandia, dijo. “No la voy a usar”. Y más tarde ese mismo día retiró, al menos por ahora, la amenaza de imponer nuevos aranceles a Europa por la disputa sobre Groenlandia.
Poco antes, había publicado un mapa que mostraba a Groenlandia, Canadá y Venezuela pintadas con la bandera de Estados Unidos.

La situación actual es la siguiente: según se informa, los estrategas militares canadienses están evaluando cómo repeler una invasión norteamericana con tácticas de guerrilla similares a las empleadas por los combatientes afganos.
Afortunadamente, la conmoción por las exigencias de Trump sobre Groenlandia finalmente estaría empujado a los líderes mundiales a tomar conciencia de la amenaza estadounidense. (¡Qué raro tener que escribir esto!).
“Hasta ahora, intentamos apaciguar al nuevo presidente que ocupa la Casa Blanca”, declaró el martes el primer ministro belga, Bart De Wever. “Fuimos muy indulgentes, incluso con los aranceles; fuimos indulgentes con la esperanza de obtener su apoyo para la guerra de Ucrania”.
“Pero ahora se están cruzando tantas líneas rojas…”, agregó el mandatario belga. “Ser un vasallo feliz es una cosa, ser un esclavo miserable es otra”. En las redes sociales, el primer ministro polaco, Donald Tusk, expresó una opinión similar: “La táctica del apaciguamiento siempre es señal de debilidad”, escribió. “Europa no puede permitirse ser débil, ni contra sus enemigos ni frente a sus aliados. El apaciguamiento no da resultados, solo humillación”.
Belgian Prime Minister Bart De Wever:
— Clash Report (@clashreport) January 20, 2026
Being a happy vassal is one thing. Being a miserable slave is something else. pic.twitter.com/zo3wBwK0ah
El presidente francés, Emmanuel Macron, calificó de “inaceptables” las últimas amenazas arancelarias de Trump, y en una declaración que equiparaba notablemente la amenaza de Trump con la de Vladimir Putin señaló: “Ninguna intimidación ni amenaza nos moverá, ni en Ucrania ni en Groenlandia”.
Los oposición firme, la mejor estrategia
Por supuesto que los europeos ya deberían haber aprendido los peligros que entraña el apaciguamiento desde la década de 1930. Como le advirtió Winston Churchill al primer ministro Neville Chamberlain tras el acuerdo de Múnich con Hitler en 1938: “Nos dieron a elegir entre la guerra y el deshonor: elegimos el deshonor, y tendremos guerra”.
El presidente Richard Nixon y otros conservadores norteamericanos también recomendaban plantarse de cara frente a los comunistas y citaban una supuesta instrucción de Lenin: “Pinchen a prueba con sus bayonetas: si encuentran papilla, avancen; si encuentran acero, retírense”.
Los líderes que se opusieron a Trump obtuvieron mejores resultados que los europeos. Uno de ellos es el presidente chino, Xi Jinping, quien respondió agresivamente a los aranceles de Trump frenando las exportaciones de tierras raras, lo que obligó a Trump a dar marcha atrás. De hecho, desde entonces Trump se ha mostrado inusualmente conciliador con Pekín: permitió la exportación a China de chips avanzados y dejó pasar calladamente la intimidación de Pekín a Japón y a Taiwán.
A pleasure to meet with President Xi in Beijing.
— Mark Carney (@MarkJCarney) January 16, 2026
Canada and China are forging a new strategic partnership. We’re leveraging our strengths — focusing on trade, energy, agriculture, seafood, and other areas where we can make massive gains for both our peoples. pic.twitter.com/C1YGTF5w7J
El otro es el primer ministro canadiense, Mark Carney. Su predecesor, Justin Trudeau, se mostraba conciliador, y lo que recibió a cambio fue la burla de Trump y su reclamo de que Canadá pasara a ser en el estado número 51 de Estados Unidos. Carney se mostró cortés pero reticente desde un principio, y desde entonces Trump se ha mostrado algo más respetuoso con Canadá, a pesar de que el gobierno de Ottawa ya empezó a buscar nuevas alianzas con otros países.
La semana pasada, Carney alcanzó un acuerdo comercial histórico con China que sienta las bases de relaciones económicas mucho más estrechas. Para indignación de algunos en Estados Unidos, Carney dijo sin medias tintas que ahora China es un socio comercial “más predecible” que Estados Unidos. Y Trump, en lugar de estallar con su habitual veneno, aceptó sin pestañear el acuerdo chino-canadiense.

“Las potencias intermedias deben actuar juntas, porque si no estamos sentadas a la mesa, somos parte del menú”, disparó Carney el martes en su brillante discurso en el Foro Económico Mundial de Davos. No se dedicó a amenazar con el puño ni a insultar, pero dejó bien claro que Estados Unidos ya no era digno de confianza y que Canadá encontrará su propio camino.
“Cuando ya no hay reglas que te protejan, hay protegerse uno mismo”, dijo el mandatario canadiense y los describió como una “ruptura” con el pasado. “Pero seamos claros sobre adónde nos lleva esto. Un mundo amurallado será más pobre, más frágil y menos sostenible”.
Responder los aranceles con sanciones
Tiene razón, y ese es sin duda el mundo al que Trump nos está llevando, una tragedia tanto para los norteamericanos como para nuestros antiguos aliados.
Por eso, si Trump impone nuevos aranceles, es importante que los europeos respondan con aranceles de represalia y con sanciones drásticas contra las empresas de servicios norteamericanas. De hecho, es probable que Trump haya suavizado sus amenazas del uso de la fuerza y de nuevos aranceles debido a la reacción hostil de varios sectores, incluso del mercado de valores.
Me contacté con Chris Patten, una de las figuras europeas que más respeto: exdirigente del Partido Conservador británico, exgobernador de Hong Kong, luego jefe de política exterior de Europa y rector de la Universidad de Oxford. Patten me devolvió la llamada justo cuando un Trump particularmente errático declaraba en una conferencia de prensa que Estados Unidos nunca había sido más respetado que ahora, y podía oír su voz de fondo.
“¿Estás escuchando estos divagues del líder demente del mundo libre?”, me dijo Patten. Esas son las palabras de un conservador británico moderado, que ha sido un abierto defensor de Estados Unidos a lo largo de toda su carrera, pero que hoy está horrorizado al ver cómo Estados Unidos va destruyendo su poder blando en todo el mundo. Patten espera que los líderes europeos estén dispuestos a plantársele a Trump, “porque tarde o temprano hay que frenarlo”.
La paradoja es que Trump coacciona a Groenlandia esgrimiendo consideraciones de seguridad nacional y temores sobre Rusia y China, pero si hay algo que Putin anhela mucho más que Groenlandia es la destrucción de la OTAN, y ahora Trump podría hacerle ese regalo. Mientras tanto, los periódicos y comentaristas rusos se ríen entre dientes.

“La alianza transatlántica está terminada”, declaró Kirill Dmitriev, colaborador de Putin, mientras todo esto desvía la atención mundial del brutal bombardeo ruso sobre Ucrania y la necesidad de apoyar a los ucranianos. Como me dijo Patten, “El gran ganador es Putin”.
De hecho, si lo que quería Trump era apuntalar al Kremlin y debilitar aún más la posición de Estados Unidos en el mundo, no podría haberlo hecho mejor que en el último año. “China y Rusia deben estar en su mejor momento”, observa Kaja Kallas, jefa de relaciones exteriores de la Unión Europea.
Hoy, los presidentes de Rusia y Estados Unidos trabajan conjuntamente para debilitar la OTAN y todo el sistema creado por Estados Unidos, que desde 1945 nos ha beneficiado enormemente a todos.
Como estadounidense, me duele instar a los líderes del mundo a desafiar a mi propio país, y quizás parezca desleal. Pero no lo es. Ocupar Groenlandia no beneficiará a los norteamericano más que la ocupación de Irak: no queremos que nuestros hijos patrullen Nuuk o Toronto, como tampoco los queríamos en Faluya o Kandahar.
“Nuestros amigos y aliados deben dejar de consentir, permitir y someterse al presidente demente de Estados Unidos”, alerta Larry Diamond, experto en democracia de la Universidad de Stanford. “Solo una resistencia y un amor firmes nos sacarán de esta espiral descendente”.
Traducción de Jaime Arrambide
Otras noticias de Donald Trump
1Avanza el ICE: agentes no necesitarían orden de un juez para entrar a las casas de inmigrantes, según carta oficial
- 2
Noticias de California hoy, en vivo: bajan los precios de las viviendas y Newsom señala a la Casa Blanca
3Cuánta nieve caerá en Nueva York y Nueva Jersey durante las próximas horas: avanza el frío invernal
4Cuál es el salario mínimo de un migrante que trabaja 8 horas en California en enero 2026





