Estos son los nueve alimentos que aumentan el riesgo de piedras en los riñones
Los cálculos renales afectan hasta al 20% de la población; dieta, síntomas y prevención son clave para reducir riesgos
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Las piedras en los riñones, también conocidas como cálculos renales o litiasis, son depósitos sólidos de minerales y sales que se forman dentro del sistema urinario. Esta enfermedad aparece cuando sustancias como el calcio, el oxalato o el ácido úrico se concentran en la orina y se cristalizan, formando pequeñas “piedras” que pueden generar dolor intenso y complicaciones de salud.
Se estima que entre el 2% y el 20% de la población puede presentar cálculos renales en algún momento de su vida, y que existe una tasa de recurrencia de entre el 30% y el 50% en los primeros años tras el diagnóstico, de acuerdo con estudios publicados en la revista médica Iberoamerican Journal of Health Research, 2026.

En Colombia, aunque no existen cifras nacionales recientes exactas sobre cálculos renales, estudios clínicos evidenciaron que esta enfermedad es un motivo frecuente de consulta y hospitalización, lo que refleja su impacto en el sistema de salud, según la Revista Colombiana de Nefrología (2025).
Uno de los principales factores de riesgo para desarrollar piedras en los riñones es la alimentación. Por ejemplo, los alimentos ricos en oxalatos, como la espinaca, la remolacha o los frutos secos, pueden favorecer la formación de cálculos al combinarse con el calcio en la orina.
Entre los alimentos más asociados a este riesgo se encuentran:
- Espinaca
- Remolacha
- Frutos secos
- Chocolate
- Carne roja
- Embutidos
- Sal (en exceso)
- Bebidas azucaradas
- Gaseosas
De igual forma, el consumo excesivo de sal y productos ultraprocesados aumenta la cantidad de calcio eliminada por la orina, lo que incrementa el riesgo de formación de estas piedras. A esto se suma el alto consumo de proteínas animales, que puede elevar los niveles de ácido úrico.

Además de ello, las bebidas azucaradas, gaseosas y el exceso de azúcar también juegan un papel importante, ya que alteran el equilibrio químico del organismo y reducen las sustancias que ayudan a prevenir la cristalización en los riñones.
Asimismo, el bajo consumo de agua es uno de los factores más determinantes. Cuando la hidratación es insuficiente, la orina se concentra más, lo que facilita la acumulación de minerales y la formación de cálculos, una condición que puede pasar desapercibida en sus primeras etapas.
Sin embargo, a medida que las piedras aumentan de tamaño o se desplazan, pueden aparecer síntomas como dolor intenso en la espalda baja o en un costado, ardor al orinar, sangre en la orina, náuseas y vómito, por lo que es importante estar atentos a estas señales y consultar a un especialista a tiempo, según advierten expertos en salud renal.

La buena noticia es que estos alimentos no deben eliminarse por completo, sino moderarse y reemplazarse inteligentemente. Por ejemplo, las espinacas pueden sustituirse por vegetales bajos en oxalatos como el pepino o la lechuga; las gaseosas, por agua o bebidas con limón; y las carnes rojas en exceso, por proteínas vegetales o pescado en cantidades controladas.
Prevenir las piedras en los riñones depende en gran medida de los hábitos diarios. Mantener una buena hidratación, reducir el consumo de sal, azúcar y alimentos ricos en oxalatos, y optar por una dieta equilibrada puede marcar la diferencia en la salud renal.
Recuerde que, antes de incorporar cualquier nuevo alimento a su dieta, es recomendable consultar con un médico especialista.
*Por Katherine Shirley Bravo
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