Por pedido de Trump, Putin acepta suspender los ataques a Ucrania en medio de una ola de frío
El Kremlin confirmó una breve tregua para “crear condiciones favorables para las negociaciones”, en medio de la crisis energética durante el invierno en Kiev
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KIEV.- Rusia aceptó suspender parcialmente los ataques de largo alcance contra objetivos en Ucrania a pedido del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con el objetivo de “crear condiciones favorables para las negociaciones”, confirmó este viernes el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov.
El anuncio llega mientras una ola de frío extremo agrava la crisis energética del país agredido, crecen las alertas internacionales por los riesgos a la seguridad nuclear y la ayuda energética estadounidense prometida sigue paralizada.
La pausa en los ataques se extenderá hasta el 1° de febrero, dijo Peskov a los periodistas el viernes.
Si bien el plazo equivale a apenas dos días, busca generar un entorno favorable para la próxima ronda de conversaciones de paz entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos, prevista para el domingo en Abu Dhabi, aunque el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, dijo que la fecha o el lugar podrían cambiar.
Ucrania esperaba el viernes señales de que Rusia cumpla con el compromiso de detener temporalmente los ataques a la red eléctrica del país, mientras Kiev y otras regiones atraviesan el invierno más crudo en años.
Trump había anunciado el jueves por la noche que le había pedido personalmente al presidente ruso, Vladimir Putin, no atacar la capital ucraniana y otras ciudades durante una semana. “Personalmente le pedí al presidente Putin que no disparara contra Kiev y las ciudades y pueblos durante esta... extraordinaria ola de frío”, declaró el magnate durante una reunión de gabinete en la Casa Blanca.
Mientras tanto, la invasión lanzada por Rusia el 24 de febrero de 2022 se acerca a su cuarto aniversario. Rusia lanzó durante la noche 111 drones y un misil balístico contra territorio ucraniano y dejó al menos tres heridos, de acuerdo con la Fuerza Aérea de Ucrania. Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso dijo que sus defensas antiaéreas derribaron 18 aviones no tripulados ucranianos sobre varias regiones rusas, la península anexionada de Crimea y el mar Negro.
“No creo que Rusia quiera terminar la guerra. Hay una gran cantidad de evidencias que indican lo contrario”, dijo Zelensky, en declaraciones difundidas el viernes, a pesar de los esfuerzos encabezados por la Casa Blanca para poner fin a los combates.
La posibilidad de una tregua en los ataques al sector energético se discutió en la reunión del pasado fin de semana en Abu Dhabi, la capital de Emiratos Árabes Unidos, entre enviados de Ucrania, Rusia y Estados Unidos. El presidente ucraniano apuntó a que había acordado adherirse a un “enfoque recíproco” en los ataques energéticos: Ucrania estaría lista para frenar su ofensiva contra la infraestructura energética rusa, incluyendo las refinerías de petróleo, si Moscú detiene los bombardeos contra la red eléctrica y otros activos energéticos.
Las discrepancias sobre el territorio ucraniano ocupado y la exigencia de Moscú de quedarse con zonas que no ha capturado son cuestiones clave que obstaculizan un acuerdo de paz, según Zelensky. “Hemos dicho repetidamente que estamos listos para compromisos que lleven a un verdadero final de la guerra, pero que de ninguna manera están relacionados con cambios en la integridad territorial de Ucrania”, afirmó el mandatario.
Frío intenso en Ucrania
De acuerdo con las previsiones, Kiev -que recientemente sufrió graves cortes en el suministro eléctrico- se verá afectada a partir del viernes por una ola de frío extremo que se espera dure hasta la próxima semana. En algunas zonas, las temperaturas caerán a -30°C, dijo el Servicio Estatal de Emergencias.
El ministro de Energía, Denys Shmyhal, describió la situación como la crisis energética más grave desde el invierno de 2022. En respuesta a la crisis, las autoridades abrieron 1300 de los llamados “puntos de invencibilidad”, refugios gubernamentales donde la gente puede refugiarse.
Desde que comenzó la guerra, Rusia ha tratado de privar a la población civil ucraniana de calefacción, luz y agua corriente, una estrategia que las autoridades ucranianas describen como “convertir el invierno en un arma”.

“En 1942 fue aún peor. No había habido un invierno como este desde entonces. Ha sido horrible. Nos será difícil sobrevivir”, contó Lidia Teleschuk tiritando de frío, a sus 91 años, en su apartamento en Kiev, después de que los ataques rusos la dejaran sin calefacción.
Los equipos de reparación tratan de reconectar las viviendas a la electricidad y la calefacción lo más rápidamente posible, pero las temperaturas bajo cero y los repetidos ataques aéreos socavan sus esfuerzos. Algunos de los 3,6 millones de habitantes de la capital ucraniana se marcharon a casas de campo y a las viviendas de familiares en busca de calor y luz.
Alerta nuclear por los ataques energéticos
En ese contexto de creciente preocupación por los ataques contra la infraestructura energética del país, la junta del Organismo Internacional de Energía Atómic (OIEA), el organismo de control atómico de la ONU, celebró el viernes una sesión especial para analizar los riesgos para la seguridad nuclear en Ucrania.
“No solo deja a millones de ucranianos en el frío y la oscuridad durante un invierno muy duro, sino que también impacta negativamente en la seguridad nuclear en Ucrania, llevando la perspectiva de un accidente nuclear al borde mismo de convertirse en realidad”, afirmó el embajador holandés Peter Potman.
