Una pareja que vive en el casco histórico de Stellenbosch, la segunda localidad más antigua de Sudáfrica (detrás de la cercana Ciudad del Cabo), vio una oportunidad en la propiedad vecina que estaba en venta. La operación se cerró enseguida porque las dos partes coincidieron en no convertirla en otro desarrollo comercial de los que amenazan el patrimonio urbano.
Como una expansión del espacio interior, la galería con piso de ladrillo ofrece un comedor al aire libre. El cerramiento de acero plegable brinda privacidad sin las limitaciones de un tabique ciego. Peet y Mary Jane viven con sus hijos al lado.fotos Warren Heath / Bureaux
“Por supuesto que queremos que nuestro barrio se mantenga residencial”, explican Peet y Mary Jane, que aprecian el encanto del entorno con calles arboladas y edificios históricos blanqueados. Así se puso en marcha el plan de una casa estilo campo donde recibir a sus huéspedes, y en especial a sus padres, cuando los visitan.
Herencia vaquera
Un grabado del abuelo de la dueña de casa, escaneado e impreso en láser, rememora la tradición familiar en clave contemporánea. Esa premisa guió el interiorismo de todo el proyecto.fotos Warren Heath / Bureaux
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La diseñadora de interiores Charlotte Collins se hizo cargo de una ambientación signada por la herencia vaquera: tacos de polo, monturas y una zorra ferroviaria se combinan con sillones de los años 50 y una flamante alfombra de yute.
Toda la planta tiene pisos de madera recuperada de pino Oregón.fotos Warren Heath / Bureaux
Cocina de impronta industrial y bucólica
Ubicada en el mismo espacio que el living, la cocina queda bien definida por el uso de un bucólico tono verde. Mesada de Dekton y pileta antigua de loza con canillas en negro mate.fotos Warren Heath / Bureaux
Aunque no supera los 100m2 incluyendo la galería, la casa se percibe amplia y consigue recrear una suerte de granero con algo de loft industrial y una cálida atmósfera campestre.
La lámpara en hierro negro ‘Spider’ de Serge Mouille remata con elegancia la rusticidad del portón.fotos Warren Heath / Bureaux
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“No quise hacer una isla; la cocina me hubiera resultado demasiado genérica”, dice la dueña.
Dormitorios chicos, a todo confort
El color terracota se usó como hilo conductor. Acá, el cabezal tapizado en gajos se extiende más allá de las dimensiones de la cama para crear una confortable sensación de hotel.fotos Warren Heath / Bureaux
Con poca superficie, la suite principal realza su categoría con géneros suntuosos y detalles elegantes como los apliques de pared (Studio 19), que además ayudan a ahorrar espacio.
El mural camufla los placares del dormitorio, amplía visualmente un espacio acotado y aporta su carga narrativa en sutil blanco y negro. Las persianas son las mismas que cierran la galería.fotos Warren Heath / Bureaux
Pensamos este lugar para mis padres, para que en sus visitas se sintieran relajados y mimados, como si estuvieran de vacaciones.”
— Mary Jane
En el baño se combinaron azulejos blancos artesanales (Akashic Tiles) con baldosas de granito que revisten el piso, el box de ducha y también la mesada.fotos Warren Heath / Bureaux
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Cama con cover matelaseado (Hertex), cabecera forrada y banqueta ‘Spindle’ con asiento tejido (ambos de Weylandts).fotos Warren Heath / Bureaux
Los mismos colores se mezclan y vuelven a aparecer delicadamente gracias a una paleta complementaria que une todo el recorrido.
Un portón corredizo maximiza el espacio separando el baño, con bacha de apoyo (Studio 19) y mesada y revestimiento en granito (Union Tiles).fotos Warren Heath / Bureaux
Galería azul con parrilla
Así como realzan los interiores, los espejos también son una buena opción para agregar una ventana virtual puertas afuera. Si además reflejan un sector bien elegido del jardín, el efecto es inmejorable.fotos Warren Heath / Bureaux