La nadadora olímpica Delfina Pignatiello en los Estudios Cuyo donde grabó una charla Ted

Delfina Pignatiello íntima. Cómo los haters de las redes sociales y un mal desempeño en Tokio cambiaron su vida

Luego de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, la nadadora de 21 años sufrió duras críticas en las redes sociales, que la llevaron a hacer un cambio radical en su vida; hoy, habla de salud mental y busca inspirar a otros jóvenes con su testimonio

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Delfina Pignatiello vuelve a ese recuerdo, al momento en que tocó la pared final de la pileta olímpica de Tokio 2020. Apenas salió del agua, lo supo: había llegado última y su marca había sido peor que la de su inscripción en los Juegos Olímpicos. En ese instante, sin embargo, no conectó con su tristeza interior, con la desilusión de haber tenido una mala performance en la carrera más importante de vida. Lo primero que vino a su mente, en cambio, fueron las redes sociales: “¿Qué van a decir mis seguidores?”, pensó.

Los comentarios no tardaron en llegar. Entre los mensajes de aliento que acostumbraba a recibir, empezaron a filtrarse los de odio. “Me atacaban con total impunidad. Me llegaron a decir “fracasada de mierda”. Y lo peor es que yo me lo creí”, cuenta la nadadora argentina, de 21 años, durante su charla TEDx Río de la Plata, que se estrenó el sábado pasado.

Pignatiello, tras terminar última en la serie 5 de los 1500 metros, su debut en Tokio 2020
Pignatiello, tras terminar última en la serie 5 de los 1500 metros, su debut en Tokio 2020Santiago Filipuzzi

Fue después de esa primera carrera que tomó una decisión tajante, de la que hoy está orgullosa: borró de su celular todas sus redes sociales, Twitch, Instagram, YouTube. Ya hacía meses que les dedicaba mucho tiempo. Con más de 700 mil seguidores, la atleta se había convertido en el último año en una reconocida instagrammer. Disfrutaba de filmar videos para mostrarle a sus fans cómo era su día a día, tanto en Buenos Aires, durante la pandemia, como también, más adelante, en la villa olímpica. Pero cuando recibió la primera ola de mensajes negativos, en Tokio, decidió dejar todo eso atrás. Le faltaba correr los 800 metros, su última competencia olímpica, y quería disfrutarla al máximo.

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“Después de correrla, ya ni quise abrir las redes. Sabía lo que iba a encontrar. El hecho de que los mismos argentinos me pegaran de esa manera me dolía mucho”, cuenta la atleta a LA NACION.

En su charla TED, la nadadora habla de salud mental y de la dependencia emocional que generan las redes sociales
En su charla TED, la nadadora habla de salud mental y de la dependencia emocional que generan las redes socialesHernán Zenteno - LA NACION

Su caso no fue aislado. Durante los Juegos Olímpicos de Tokio, la salud mental fue, como nunca antes, una temática central. La primera en ponerlo sobre la mesa fue la gimnasta estadounidense y cuatro veces medallista de oro, Simone Biles, que, debido a la presión, decidió abandonar una de sus competencias. También se sumaron otros deportistas, como la tenista argentina Nadia Podoroska, que al marcharse de la villa olímpica, publicó en Facebook: “Por favor, antes de escribir algo sobre cualquier deportista en una red social, piensen que somos personas que sentimos y sufrimos cosas como el resto, y que nos esforzamos al máximo para dar lo mejor”.

-Biles dijo, en su momento, que había dejado de divertirse practicando su deporte. ¿A vos te pasó?

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-Si, obvio. Nadé toda mi vida, desde que soy muy chiquita. Y hay momentos en los que entro en una serie de monotonía, por más que lo que esté haciendo lo haga feliz, porque es lo que me gusta, lo que me hace vibrar el cuerpo.

La exigencia de los entrenamientos y la constante competencia la han llevado, por momentos, a olvidar la verdadera razón por la que nada, la pasión que le genera sumergirse al agua y dejarlo todo. Desde chica, Pignatiello ha sacrificado mucho por este deporte, con la mirada puesta en su último objetivo: los Juegos Olímpicos.

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Una vida social sacrificada por una pasión

Delfina es hija de una profesora de natación. Nació en Martínez, en el 2000. “A los ocho meses, mi mamá me metió por primera vez en el agua y nunca más quise salir. Es mi segundo hogar. Me la pasaba todo el tiempo en el club donde ella trabajaba. Mi abuela me buscaba del colegio y me dejaba ahí. Yo corría al vestuario y de ahí, directo al agua. Era mi lugar para jugar, para disfrutar”, recuerda la nadadora. Ya a eso de los 13, quiso más: empezó a inscribirse en competencias y no había carrera que perdiera.

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Pignatiello ganó la medalla de plata en la final de Mujeres 400 metros libre de los últimos Juegos Olímpicos de la Juventud.
Pignatiello ganó la medalla de plata en la final de Mujeres 400 metros libre de los últimos Juegos Olímpicos de la Juventud.Rodrigo Néspolo - LA NACION

-¿En qué momento la natación se volvió algo serio?

-A los 14, 15 años, cuando empecé a representar a la selección argentina. Ya no sentía solo la adrenalina de la competencia, que a mi me gusta, sino también una responsabilidad como argentina y como atleta.

La adolescencia de Pignatiello estuvo marcada por una gran pasión, pero también por un inmenso sacrificio. “Me despertaba todos los días a las cinco para ir a entrenar antes de ir al colegio, que era doble escolaridad. No iba a fiestas, quinces... Tampoco fui a mi viaje de egresados. Solo me juntaba con amigas los fines de semana a merendar”, detalla. Sus años de secundaria fueron sacrificados, solitarios, pero ella los volvería a elegir: “No me arrepiento para nada, en absoluto. Seguí mi sueño”, afirma.

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Delfina Pignatiello se llevó el oro en los 800 metros libre - Fuente: TyC Sports

Un año cumbre de su carrera como nadadora fue 2016, cuando, con 16 años, ganó el sexto puesto en una competencia de adultos, el Campeonato Mundial en Piscina Corta. Un año después, obtuvo dos medallas de oro y una plateada en el Mundial de Natación Juvenil de Indianápolis, Estados Unidos. De a poco, comenzaba a perfilarse para los Juegos Olímpicos de Tokio. Pero, en 2020, la cuarentena por coronavirus la frenó en seco.

“Pensé en dejar de nadar”

“Después del primer o segundo mes de encierro, empecé a ver como todas las rivales volvían a entrenar y yo seguía encerrada. Jamás me quejé ni dije nada porque había gente que se estaba enfermando y muriendo de coronavirus. Pero al segundo mes ya sabía que iba a ser muy difícil llegar preparada a los Juegos”, cuenta.

Durante las primeras semanas de aislamiento, Pignatiello se ataba con una soga a la reja de su cuarto y se tiraba a su pileta, que es “dos por dos” para entrenar. Cuando comenzó el invierno, tuvo que dejar de hacerlo por el frío. “Trataba de hacer cosas de gimnasio, con elementos y demás, pero no servía para reemplazar al agua. La sensibilidad que tenés en la pileta no se siente al levantar una pesa”, cuenta.

Se calcula que el tiempo de preparación olímpica es de cuatro años. Durante la cuarentena estricta, ella no pudo sumergirse en una pileta olímpica por cinco meses. En aquel entonces, la nadadora dijo a los medios: “Saber que puedo no llegar preparada a los Juegos Olímpicos me frustra demasiado, y hace que entre en consideración la posibilidad de ni siquiera prepararme para los Juegos, y hasta dejar de nadar si esto se sigue extendiendo. Después de la frustración inicial, al ver que el Gobierno no flexibilizaba las medidas, llegó la aceptación y el esfuerzo extra. “Obvio que hice todo lo que pude para llegar a Tokio de la mejor manera. pero era consciente de que mi preparación no era la ideal”, dice a LA NACION.

Cambio de rumbo

Pignatiello toma su experiencia en Tokio como un gran aprendizaje. “Sentía que lo único que valía en mi vida era entrenar y ganar la dorada, que el resto ni servía. Había dejado de escuchar mis propios deseos. Me di cuenta hasta dónde había llegado mi exposición”, dice en la charla TED. Cuando volvió a Buenos Aires, su vida cambió.

Al volver de Tokio, Pignatiello cumplió uno de sus sueños  fuera de la natación: hacer una charla TED.
Al volver de Tokio, Pignatiello cumplió uno de sus sueños fuera de la natación: hacer una charla TED.

“Estoy mucho más tranquila y contenta. Se que la gente que está en mi círculo privado es a la gente que tengo a la que tengo que escuchar. Me di tiempo para preparar la charla TED, algo que siempre había querido hacer. Esta experiencia despertó un montón de cosas en mí. Me gustaría poder seguir motivando a la gente desde este lado, y no tanto en las redes”, afirma.

No quiere hablar sobre su futuro en la natación, pero sí cuenta que sigue entrenando y que, a la vez, le está dedicando más tiempo a otras actividades que también disfruta, como pasar tiempo con sus amigos y su familia, sacar fotos y escribir. También está modelando para Nike. “Estoy tratando de ver las cosas de un modo más relajado, en general, con todo. La vida es una sola y quiero disfrutar de las pequeñas y de las grandes cosas”, dice.

Delfina Pignatiello se convirtió en una de las caras de una reconocida marca deportiva. Modelar es una de las actividades que disfruta fuera de la natación
Delfina Pignatiello se convirtió en una de las caras de una reconocida marca deportiva. Modelar es una de las actividades que disfruta fuera de la natación

La jornada de cierre de TEDxRíodelaPlata 2021 se hará el domingo 5/12 en Parque Sarmiento; se agregaron cupos y todavía hay entradas disponibles sin cargo en https://tedxriodelaplata.org/