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Existen muchas fantasías y expectativas en torno al espacio de trabajo de un artista. De hecho, ese halo de misticismo que rodea al universo creativo del autor es lo que hace que un gran porcentaje de las ventas de arte se terminen de concretar directamente ahí.
Al taller de María Marta Fasoli, un antiguo PH de Palermo Viejo refaccionado por la arquitecta Cecilia Fusco, se accede directo desde la calle. A primera vista, da la sensación de estar entrando en una casa, pero una vez en el interior, las paredes lo delatan. Para la artista, son una hoja en blanco que va adoptando los colores de lo que más le inspira: el cuerpo humano y el mar. El rojo es la sangre y el azul, la calma. "Yo lo veo como una conversación conmigo misma", dice la dueña del estudio, que además de recibir a clientes in situ, vende su obra a través de la plataforma online Diderot.Art.

En el pasillo de entrada, la luz natural del patio se complementa con una lámpara de vidrio soplado (Red Sur). Sobre la mesa, esculturas en cerámica de Azul Van Peborgh, hija de María Marta y también artista.
En el patio, las sillas de hierro heredadas tienen colchonetas con fundas blancas (Chela Home) y almohadones a rayas (Cas a Cas). La manta artesanal (Lanitas Caro) y la jarra de cerámica (Fundación Taller Los Naranjos) son un reflejo de los tonos fríos que tiñen gran parte del interior.

Paredes que hablan

A veces tiendo a ser demasiado prolija y querer controlarlo todo, por eso trabajo con acuarelas. El agua las hace indomables, y eso me desespera, pero al mismo tiempo me gusta. Es todo un ejercicio

"A mis cuadernos y acuarelas los llevo a todos lados, pero a diferencia de mi casa o un hotel, en el taller no tengo que ordenar ni que guardar nada. Acá vengo y ya me pongo a pintar; en mi desorden me organizo".

"Cuando llegamos a este lugar nos encantó su luminosidad; casi como un lugar cerca del mar", dice Lucrecia Cornejo, una de las artífices de Diderot.Art, plataforma online que vende las obras de María.

"Soy dispersa y mi dibujo es muy espontáneo, una especie de verborragia del pensamiento. Uso las paredes como un gran borrador en el que conviven aciertos y dudas; lo cuelgo todo y voy probando".

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